Sociedades Americanas en 1828

La juventud americana necesita abrir los ojos sobre su situación, y los niños tienen que aprender a leer. Los jóvenes que han de reemplazar a los padres de hoy, deben pensar y escribir mejor que sus abuelos, si quieren que en América haya patria y lengua. Esto no lo conseguirán con escrúpulos, ni con burlas, ni con puntitos de erudición.
Simón Rodríguez, en Sociedades Americanas en 1828



sábado, 12 de septiembre de 2026

 


Solo tiene sentido

fortalecer la unidad


Pedro Estacio


No quiero aparecer como enemigo de los europeos, porque nunca he padecido esa enfermedad del odio. Me basta con reconocer que he sido un periodista que en muchas ocasiones suele apartarse no solo de las cosas sino de algunas personas porque no he logrado tener claridad en muchas cosas y en la vida misma. Prefiero escribir y permanecer en silencio.


Y hago referencia a los europeos porque, hay quienes insisten en relacionarse con Latinoamérica en general, sin importarles las personas, solo buscan negocios y mas negocios, solo que tienen un currículo que desarrollaron en África que es prácticamente tenebroso. Claro que no todos andan en esa onda, porque los europeos que llegaron a la tierra de gracia que es Venezuela, valga el ejemplo, forman parte de una historia distinta. Se encontraron con una población que les entregó su corazón cuando llegaron muy atropellados por el animus de la guerra en el viejo continente.


Sin olvidar que la tesis de la unipolaridad que ha estado promoviendo el grupo que maneja a los ciudadanos de EE.UU y a otras naciones de este planeta muestra cada día su desgastada esencia, es necesario fortalecer aún mas el sentido de unidad que nos dejó el Libertador Simón Bolívar, porque sin la unión, su fuerza y su opinión, ya no solo este continente del sur, sino la humanidad entera, podría caer en un ostracismo.


Lo que ha ocurrido en contra de Venezuela y su población así como en otras latitudes nos ha dejado una huella muy fuerte, pero ha fortalecido nuestro espíritu y nos ha permitido mejorar nuestras maneras de enfrentar el acontecer de la vida. No olvidamos, pero no alquilamos la sensación de sentirnos perdidos y malaventurados. Ahora volcamos nuestro intelecto, las fuerzas y pasión de nuestros habitantes hacia la transformación necesaria que haga trizas toda la negatividad que ha rondado nuestras vidas, por ello, vale la pena revolucionar nuestro sentir siempre.


No es por nada, pero eso de relacionarse con lazos estrechos de negocios con quienes estuvieron saqueando al África no es algo que sea muy digno ni edificante. Suficiente tuvimos acá en nuestro territorio con los españoles que intentaron convertirnos en arrodillados permanentes y ya ese tema lo dejamos atrás, aunque sin olvido ni odio.


La cuestión es ponerse a pensar qué nos ofrecen de distinto los europeos que no lo ofrezcan otras naciones. ¿ Acaso nos transfieren tecnología, eso que llaman el como hacer las cosas? La cuestión es dejar la flojera y que los otros lo hagan y pensar profundamente todo, por ejemplo, ¿Ya se sabe todo lo que se puede hacer con el petróleo y el gas? ¿Sabemos realmente todo lo que pueden hacer nuestros químicos, que no sea jabón ni pasta dental? ¿Sabemos reciclar? Imagino que millones de botellas de plásticos son lanzadas a la basura en Venezuela, pero somos incapaces de reciclar el plástico y producir bolsas plásticas reciclables.


¿Alguien podría imaginar la cantidad de carreteras y caminos y puentes y un montón de acciones reparadoras pudieran hacerse con materiales reciclables como el plástico? Sabemos que es utilizado en la construcción de algunas viviendas, pero no tenemos mas información.



¿Hacemos en Venezuela lo que tiene sentido?


Recuerdo que en los 90 había un estacionamiento en el Instituto de Ingeniería cuya iluminación nocturna era producto de un proyecto que se había hecho con luz solar. Pasaron años y nada de eso se continuó porque no le concedieron importancia al mas alto nivel. Hoy día se está pensando -me parece- en aprovechar la intensidad solar que tiene el país. Antes nunca se pensó.





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