Los venezolanos dueños
de un ADN muy solidario
El olvido implacablemente va royendo la existencia. Los que olvidan ya no son.(Orlando Zabaleta, prólogo de “Pueblo Protagónico” 1498-1798)
Pedro Estacio
Las reacciones del pueblo venezolano frente a la acción devastadora de los terremotos que infligieron fuerte daño a las ciudadanas y ciudadanos de Caracas y los estados Miranda, La Guaira, Aragua, Carabobo y Falcón en el día de la Batalla de Carabobo, fueron una muestra mas de la solidaridad que caracteriza a los venezolanos, pueblo acostumbrado luchar en contra de las infaustas situaciones que le han afectado en el desarrollo de su historia, desde su independencia hasta en los últimos tiempos.
Los nunca deseados terremotos y especialmente esos de 7.2 y 7.5 grados calificados ya mundialmente como un doblete y liberadores de una energía destructiva que impactó a los habitantes de las regiones líneas arriba citadas, pese a la sorpresa y al dolor ocasionado han fortalecido mas que nunca el sentido de la unidad entre los venezolanos.
Esa idea de unidad necesaria, unidad deseada por el Libertador Simón Bolívar en momentos en los que partía de este mundo, asume una presencia desbordante para frenar a como de lugar y en cuanto sea posible la terrible pérdida de vidas de hermanas y hermanos, quienes han venido superando las adversidades que los ha afectado en los últimos años.
Los venezolanos jamás se rinden ni pierden las esperanzas de estar cada día mejor y aún cuando los malos tiempos y las tragedias vuelen a su alrededor, lanzan sonrisas al aire, suspiran y se sienten seguros de poder enfrentar y vencer las dificultades-
No es fácil para mi escribir sobre el dolor, las tragedias, las angustias ni las lágrimas ni mucho menos sobre la muerte y peor aún, hacerlo en el mes que toca a los periodistas venezolanos celebrar o recordar la importancia de nuestra faena para la sociedad, pero si escribo para recordar lo que está en nuestra naturaleza, como luchar férreamente hasta alcanzar la victoria.
El Día del Periodista, tristemente adornado por una tragedia insolente e inesperada pareciera cobrar mayor vigor que otras ocasiones, quizá porque se ha puesto en evidencia la resiliencia que ha estado en el ADN de todos los nacidos en esta tierra, desde que los nativos, mas de cinco siglos antes, se enfrentaron a quienes se creían sus dueños. Sorprende a otras sociedades las capacidades que tenemos los venezolanos para resistir, con una sonrisa a flor de labios y un buen chiste al huracán de adversidades que ha caído sobre esta tierra y sus hombres.
Cuando hago referencia a la frase huracán de adversidades no excluyo, para nada, las tormentas internas que han recorrido nuestra geografía y han dejado su violencia, maltratos y fallecidos y forman parte del perfil de hombres y mujeres nacidos en esta valerosa tierra y mucho menos dejo afuera las adversidades externas que han revoloteado y posado sobre la geografía como cernícalos hambrientos.
Pese a todo, no es posible dejar de mostrar el heroísmo de hombres, mujeres y las maravillosas crías que son los hijos e hijas, dueños también de ese ADN, que llevarán toda la vida y transmitirán a la descendencia, cuando entiendan y recuerden que somos poseedores de un vigoroso factor que está en todo nuestro cuerpos que nos induce a salir siempre victoriosos, vencedores, aún con dolor, tristeza y llanto.
Ciertamente hay que agradecer el noble gesto de los países cuyos gobiernos y pueblos no solo expresan palabras de solidaridad a los venezolanos sino que se presentan, mostrando esa hermandad humana y solidaria con sus acciones rescatistas y han estado trabajando en esa dura tarea de pelear con la adversidad y rescatar con vida a los venezolanos atrapados por esa especie de desatino geológico.