Un país no se transforma en solitario
¿Los venezolanos profundizamos en torno a las ideas que nos llegan y sobre aquellas que pensamos?
Pedro Estacio
Durante mas del último medio siglo que hemos vivido los ciudadanos de Venezuela, los hechos que han acontecido en el planeta Tierra no solo han cambiado y sacudido las mentes de las personas, sino que ha sido todo como un abrir constante de puertas en donde cada una de ellas ha mostrado una dinámica ya no sorpresiva, sino aparentemente esperada.
Y digamos que ya antes, cuando comenzaron a gritar y mover sus melenudas cabezas los ingleses Beatles, parece ser que había una andanada de gusanillos rondando las mentes de muchas personas, aparte del movimiento de sus cuerpos, que parecieron sumergir a los humanos en una especie de mundo aparentemente gritón lo que coincidía en la expresión, muy gritada también de las protestas de millones de jóvenes que suponían que las cosas en este mundo pudieran ser mejores.
Muy cierto, pues la andanada de gusanillos como que comenzaba a alborotar un poco después que el comercio grande y su publicidad vieron en la televisión un trampolín desde donde pudieron impulsar la actividad comercial con grandes ganancias.
Ya debemos decir que a partir de la salida pública de la televisión en los primeros años del 1900 las cuestiones comenzaron a cambiar en grande. La transformación comenzó a darse en lo tecnológico, político, geográfico y en lo que nadie, sino hasta ahora, prestó atención, es decir, en lo ambiental y en ese ambiente bastante movido que tenemos hoy, como ese famoso cambio climático.
Pero al parecer nos dejamos llevar por asuntos que nada tienen que ver con la realidad de la vida, aunque hayan nacido y crezcan como plantas en la vida en la que nos encontramos. Hablo de la existencia y proliferación de lo banal, lo frágil, lo teatral, el disfraz, la lisonja, la mentira, la politiquería que ha estado consolidándose en muchas áreas de la vida humana.
Es importante que se hable de ello porque en un tiempo como este, 2026, para Venezuela es trascendental ya que marchamos hacia un necesario y actualizado tiempo de revolución bolivariana y tecnológica, de derechos humanos y de consolidación de la igualdad social y del poder popular como no ha existido en ningún lugar del planeta. La historia no se hace con palabras sino con hechos y hacia allá marchamos y en esa ruta, debemos cobijarnos para evitar que la manifestación política anómala y pervertida que corre por el internet y las redes así como la inteligencia artificial no se posen sobre la buena política que los seres humanos de esta nación y el continente esperan, que es un legado bolivariano y mirandino.