Según el Papa León XIV:
La Inteligencia Artificial
debe ser desarmada
Maneja la información como toda oligarquía, pero nada que ver con la idea como la conciben los periodistas.
Pedro Estacio
La Inteligencia artificial debe tener una estricta regulación, según dijo el Papa León XIV en su encíclica 'Magnifica Humanitas', además de una desaceleración en el desarrollo de tales sistemas y apunta que la misma “debe ser desarmada, liberada de las lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión y muerte" y ello debe decirse porque al considerar que existen oligarquías en todas las áreas (políticas, económicas, militares, comerciales, religiosas, de las tierras y bienes, etc), a nuestro entender, la IA es también una nueva oligarquía.
Dicha IA maneja la información como todas las oligarquías e imaginamos que sus creadores persiguen al público como un objetivo, pero eso nada tiene que ver con la idea de cómo la conciben los periodistas, valga decir, un dar a conocer acerca de lo que acontece en un momento cualquiera, un orientar, un educar y un distraer.
Según la misma IA “no tiene una conciencia propia, pero su desarrollo y análisis reflejan dos realidades claras sobre las oligarquías. Por un lado, como herramienta analítica, identifica a las élites económicas y políticas. Por otro, como sector, enfrenta críticas por crear su propia tecno-oligarquía”.
Influir en la gente
Las oligarquías consideran que “La información pasa a tener como objetivo influir en la gente para que adopte una opinión y una conducta. La población es considerada ignorante y fácilmente manipulable. Incitar o provocar emociones (deporte, escándalos…) para conformar la voluntad de la población, desinformar, son tácticas para crear espectadores que no participan en la toma de decisiones ni en la formación del pensamiento”. Aquí hacemos referencia a lo que ahora conocemos como “fake news”, pero que viene siendo manejada desde hace años
Este interesante el párrafo anterior, que es parte de la publicación que hizo el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación, en el año 2010, titulada “El feroz embrutecimiento mediático” y registra la publicación en su desarrollo como era vista la información y lo reseña así:
“La información es también un negocio, una mercancía sometida a las leyes del mercado y no a los criterios éticos. Tiene un valor en sí misma. El receptor es modelado a partir de la ideología consumista nivelada planetariamente como estrategia de mercado por las transnacionales capitalistas”.
Y esto nos lleva a pensar en lo que un periodista académico ampliamente conocido como el fallecido Federico Álvarez creía debía ser el periodista como servidor público:
“Un profesional que lo deriva todo de su contacto con la vida real, como es el periodista, no puede olvidar su condición de servidor público. Por eso, al lado de las justas reclamaciones de tipo gremial, debe reflexionar diariamente acerca de sus compromisos con el público y preguntarse: ¿Es útil a la sociedad el trabajo que realizo? ¿Sirve a los intereses colectivos el esfuerzo cotidiano en la búsqueda y tratamiento de la información? ¿Deriva la comunidad donde trabajo algún beneficio de las cosas que escribo y publico? Y es allí, justamente, en esas interrogantes relacionadas con la esencia existencial del periodista donde radican las dudas que emanan de la función del naciente Colegio”.
Todo eso lo dijo el profesor Federico Álvarez en su intervención en el Concejo Municipal del Distrito Simón Rodríguez, en El Tigre, estado oriental Anzoátegui, en junio de 1976 y donde por cierto exclamó “Nos estamos preguntando ya, para qué va a servir el Colegio Nacional de Periodistas”.
Solo como periodista me resta decir ¿ Qué dicen los colegas sobre el actual Colegio Nacional de Periodistas?