Un basta ya
a la injusticia
Pedro Estacio
Creo que quienes creemos en la construcción de la Revolución Bolivariana de Venezuela agradecemos la decisión de la Presidenta Encargada de la República, Delcy Rodríguez de ir en la lucha a favor de la justicia en el país y comenzar a limpiar todo ese sistema que implica la existencia de jueces y secretarios de tribunales, fiscales y policías de lo que conocemos como corrupción y que ha maltrecho a la sociedad.
Ciertamente no todos los mencionados en ese primer párrafo son gente sin ética y que han herido a la sociedad, pero si ha existido y durante mucho tiempo ese animus corrupto que entró en nuestra sociedad y que se hizo muy popular con el dicho aquel del militante político que decía que no le importaba ningún cargo, sino que lo colocaran donde hubiese dinero.
Y hay que seguirlo repitiendo, que ese animus ha estado por ahí y desde que dejaron caer la semilla corrupta ningún sistema de gobierno ha salido ileso y la confianza y ética social han salido tan golpeada como la población.
Es preciso dejar muy claro que nadie nace corrupto, pero si el núcleo familiar está deteriorado el virus de la corrupción consigue el medio adecuado, crece y enferma a los integrantes de la familia. El solo hecho de que un niño se presente en su casa con un sacapuntas o un lápiz que no ha sido adquirido por sus padres y que el pequeño indica que lo consiguió, ya las cosas comienzan a cambiar y de repente nos encontramos con expresiones como esa que dice “mira lo que me encontré mami?” y eso es algo que se va repitiendo en el tiempo mientras los padres lo ignoran.
Es un simple asunto de educación familiar, donde no hay enseñanza de ningun tipo de valores y donde al final le echan la culpa al proceso educativo por no educar bien, cuando ese tipo de educación inicia en el hogar, con los primeros pasos del hijo o la hija.
La corrección de las conductas debe seguir al camino de la crianza en el hogar, de modo que no tengamos ciudadanos descarrilados, porque eso es lo que ocurre. Tendríamos personas mas corteses, respetuosas de las normas, cuidadores del ambiente, ciudadanos que jamás arrojarían un papel en las calles y atenderían las luces del semáforo y respetarían a las personas y serían otros quienes actuarían muy respetuosamente en todos los servicios, tanto públicos como privados.
Si educamos al ser desde el propio comienzo de su vida, pues no existiría esa gran anomalía que daña no solo a los individuos sino a todas la sociedades en las que forma parte el hombre y la mujer. En estos días el asesinato de su hermanastra luego de violarla puso en los medios la reseña de lo que había hecho un menor. Aplaudamos una limpieza general de la corrupción, pero que comience desde los hogares, educando a los niños.
En el Pensamiento Educativo de Simón Rodríguez, escrito por J.J. Cordero Ceballos hay unas líneas que todo venezolano debería alojar en su cerebro y acudir a ellas si piensa tener pareja y tener hijos. Esas líneas nos dicen que:
“Es tan importante para el futuro de la sociedad impartir a los niños una buena enseñanza, que los estudiosos de la pedagogía moderna y de la psicología aplicada a la educación, recomiendan la conveniencia de dar a los maestros una excelente formación profesional que los capacite para formar hombres y mujeres realmente útiles a ellos mismos y al colectivo”.
Y mas adelante, destaca que “El niño es la materia prima con la cual formamos al ser humano del futuro, y si al moldear esta preciosa materia natural le dejamos penetrar impurezas, los resultados de tan delicado trabajo serán igualmente impuros e impura será la sociedad”.
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