No es fácil cambiar la conducta
que los habladores muestran
Pedro Estacio Casi estamos en la era de las cavernas.
Cambiar la desafortunada conducta que muchos exhiben, lo sabemos, no es un asunto de hoy para mañana pues ello requiere un profundo pensar en torno a todo lo que rodea al ser humano, comenzando por los miembros de la familia, seguir con los vecinos, los compañeros de trabajo y mucho mas, pero aunque tarde muchos se están dando cuenta, como ocurre con los latinoamericanos que están en China preguntando y escuchando a diversos expertos en torno a cómo ha hecho ese gigantesco país para reducir la pobreza de millones de ciudadanos.
Los ciudadanos y ciudadanas comienzan a cambiar. Están preguntándose muchas cosas y entre ellas, indagan para saber cómo es posible que unos cuantos habladores profesionales, porque de que tenemos habladores a granel todo el mundo lo sabe, le digan a la gente que hay demasiadas personas en este planeta, cuando la verdad es que hay tanto espacio, mucho espacio y lo que no hay son ideas o quienes las tienen no son escuchados ni aprovechados. Allí está la cuestión.
Lo que si hay, y eso también lo observan los habitantes de la Tierra, es esa aparente e irrefrenable locura de algunos individuos por los variadísimos recursos que posee nuestra naturaleza, que han convertido a este planeta en una indetenible carrera por la venta y compra no solo de lo necesario sino hasta lo que no se necesita.
Locura endiablada
En esa endiablada carrera, que no es de metros, los locos por los recursos han ideado las miles de formas de producir ganancias, como los videojuegos, las redes (que son incontables), el cine y la televisión que generan conductas afines a quienes persiguen los recursos y sin contar las guerras.Los mares, hoy día están invadidos por el plástico que desechan los compradores mala-conductas y en los que vendedores de mercancías, también malas conductas, venden sus productos
Y profundizando en la idea de tener mas ganancias y poder, han estado optimizando el guerrear para ganar.Antes se peleaban y no exclusivamente por el poder -revisen la historia de Europa para que se enteren- llegaban a los pueblos los arrasaban, mataban y robaban el oro y se quedaban con sus mujeres y convertían en esclavos a los hombres jóvenes y niños. En este tiempo siguen asesinando y robando y con otras características.
Hay ocasiones en las que no hay necesidad de profundizar. Basta ver las conductas de quienes manejan a los ucranianos lanzando drones hacia los civiles y a los israelitas saciando su sed de sangre. “Un bebé palestino de 7 meses fue baleado y asesinado por un militar israelí en un control en Cisjordania, según denunció este martes el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados (B'Tselem), que publicó un video del momento del tiroteo”, reportó RT. El hecho ocurrió el 5 de junio del presente.
Y no hay necesidad de hablar mas del mal asunto ese de las conductas no deseadas. Saber que EE.UU impide la presencia de Irán en su territorio y no acepta que un árbitro asista al mundial de futbol es un asunto de muy baja moral. Suficiente con leer lo que dicen algunos como el estadounidense Hegseth cuando sentenció que si tenían que negociar con Irán a punta de bombas lo harían, porque ellos son los mejores del mundo en eso. Esto es la expresión de la conducta del joven adolescente que le pega a un niño de 6 años o algo parecido.
Y en este ínterin de la vida basta con ver lo que publican las redes en torno a las cientos de posibilidades de asuntos por hacer y que generan ganancias, aunque hayan muertos. Por allí anda la exagerada pandemia de venta de lo que sea, como medicinas (recuerden el Covid-19) ropas, autos, casas, cepillos, celulares armas y cualquier herramienta para hacer la guerra y eliminar a los otros y expenden las venta por los medios y bajo cualquier posibilidad de adjudicarla al público. Independientemente de todo eso, los habladores, por ejemplo, suelen venderse como excelentes, como maravillas sin serlo y andan por todas partes. Vean los programas de televisión y las redes y se darán cuenta como se venden y como, luego de eso, se colocan. Esto es a diario. No les importa lo que realmente pueda suceder, lo que les interesa y les urge siempre, es colocarse y sacarle partido a su imagen y nueva ubicación.
Si bien, eso era antes un asunto de artistas, pues ahora no lo es. Tampoco hay que ignorar a ciertos políticos, que siempre han sabido como ubicarse; Hoy día y en todas partes del mundo hay un montón de habladores intentando ver cómo se colocan. Los vendedores del capitalismo podrían decir que en esta área donde se venden los individuos han tenido éxito. El problema es que los habladores que se venden, no duran mucho, siempre caen por un abismo.
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