¿Decir ONU es citar indiferencia?
Pedro Estacio
Los vientos que han estado soplando en los últimos tiempos y los reclamos que hacen millones de personas a la Organización de las Naciones Unidas, ONU, incluyendo por supuesto las críticas de quienes forman parte de ese cuerpo, parecen indicar que esa instancia pierde cada día importancia en quienes formamos parte de la humanidad, algo así como ver una desconocida estatua en un abandonado parque.
Eso está bastante distante, muy distante de los esfuerzos que hace parte de la humanidad para buscar la paz, como vienen pidiendo a gritos los seres humanos en Cuba, Palestina, Venezuela, Irán, los que huyen de Ucrania, los africanos que también huyen de las gestiones corrompidas y por ende mal funcionamiento de algunas naciones y ni hablar de otras regiones maltratadas.
Son pocas estas líneas para citar la abundancia de desmanes que la citada ONU sabe que existen, pero que no parecen compensar los espíritus de quienes allí laboran en ese marco especial de comodidad, altos ingresos y miedo que les hace bajar la cabeza. La ONU ( ¿quién, quienes?) no puede quejarse porque carece de aval que le distinga como ente respetuoso de los derechos humanos, de las injusticias, en fin, de algo que le apoye.
Decir que la ONU es indiferente parece ser una pobre y triste definición cuando se piensa que bajo los escombros de varios países se descomponen los cadáveres de niñas, niños y demás adultos desmembrados por la fuerza de las bombas. No hay diccionario que ubique la palabra adecuada para jerarquizar lo que ocurre.
Mientras quienes controlan la ONU parecieran estar bajo los efectos de alguna indeseable droga que maltrata las conciencias y las almas, la producción de armamentos, sus ventas y contrabando suelen enriquecer a unos mientras otros dejan sus vidas y quedan muy golpeados los hogares con sus muertes.
¿Tendremos paz?
Parece increíble que hagamos tal pregunta, cuando sabemos que millones de seres la hacen y los esfuerzos por alcanzar la paz cada día crecen mas, siempre por encima de quienes dicen conversar o recibir la bendición de Dios para seguir asesinando a las personas.Al menos en Venezuela se trabaja activamente por la paz en estos momentos.
Todo lo que se pueda imaginar hoy día queda corto cuando se trate de conocer si hay otras razones que obligan a la ONU a permanecer tan inmóvil como se aprecia; mas impresiona el deshielo del Polo Norte que lo que pueda hacer una paralizada organización como la que supuestamente agrupa a las naciones.
Le importa a la ONU, esa supuesta organización, los esfuerzos que vienen haciendo los humanos para tratar de vivir mejor y de ocuparse de otros que también intentan preservar a otros y preservarse de los pervertidos agresores, porque eso es lo que son. Nadie, por ejemplo, puede salir a decir que los individuos que se jactan de la maldad que deja miles de víctimas en este planeta, son un un glamoroso conjunto de seres caracterizados por inmejorables virtudes.
El planeta debe dejar de ser un nefasto modelo de individualismo y entender que solo la unidad de quienes formamos parte de la humanidad puede enfrentar las demoníacas actuaciones que vienen dañando al planeta y a los seres vivos.Y esa humanidad debe dirigir toda su fuerza hacia la Organización de Naciones Unidas, a ver si reacciona, aunque casi nadie cree que ocurra.
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