¿Nos acompañan las emociones
en el deterioro de la vida?
Pedro Estacio
Ignoro cuantas veces y quienes han logrado definir lo que es una emoción en los seres vivos, porque de una u otra forma no podemos desconocer que las emociones nos mueven, nos rodean y se internan en nosotros y siempre nos acompañan, pero no es exclusivo de los humanos, porque hay quienes como nosotros tienen emociones, como es el caso de los animales y podamos pensar que algunas las conocemos, aunque lo cierto de todo es que no tenemos ni ideas de ellas.
Pero ¿pueden las emociones acompañarnos siempre, ser nuestras acompañantes permanentes? La ira y la rabia pueden ser calificadas como emociones, pero ¿podemos vivir de modo permanente con una rabia encima, como las pueden tener algunos partidarios de las guerras? Todo esto queda fuera de mi porque no tiene nada de fácil entenderlo.
Según Daniel Goleman, en Inteligencia Emocional, la ira podría ser considerada como rabia, enojo, resentimiento, furia, exasperación, indignación, acritud, animosidad, irritabilidad, hostilidad y en caso extremo, odio y violencia, sin embargo personalmente y viéndolo desde un punto exclusivamente periodístico, toda esa emocionalidad que pudiera surgir, no debe durar mucho en un ser humano, salvo que nos vayamos directamente a los casos extremos de odio y violencia y esto pareciera venir, tal cual como se está discutiendo en el medio internacional, de un ambiente creado y quizá barnizado desde el punto de vista religioso.
Este asunto es mas complicado de lo que uno suele suponer porque de los diferentes estados que pudieran estar identificados con la ira, con facilidad -por lo que estamos viendo- se suele caer o se suele derivar hacia la muerte con una facilidad casi inexplicable y hasta sorprendente.
Es lo que se me ocurre pensar y decir, al conocer de una agresión muy significativa que arropó a una escuela de niñas, pero si queremos apreciar mas lo complicado, basta con saber lo que ha caído como lluvia sobre los palestinos, donde la muerte recorre miles, millones de mentes y todo parece ser como estar en una catarata y recibir millones de litros de agua y solo sentir el líquido en nuestros cuerpos sin pensar en nada mas, mientras algunos se recrean con la muerte, otros permanecen indiferentes y el resto del planeta asombrado por lo que ocurre.
No creo ser el único, pero si ya nos hemos enterados o hemos sido informados de estadísticas que hablan de cientos de miles de personas asesinadas en las últimas tres décadas pasadas, hemos pasado por alto algo interesantísimo, como es ver como un asunto diferente las muertes de personas clasificadas como víctimas de guerra, cuando al fin y al cabo es igual, solo que no ocurren a causa o consecuencia de la violencia callejera, de la ira dentro de las sociedades, sino que requieren un análisis distinto por tratarse de muertes ya planificadas con anterioridad y donde son calculadas de manera tal que podríamos identificar con la etiqueta de balance de la muerte.
No creo que debamos bendecir realidad tan terrible que germinó en mentes trituradas por las mentiras, mentes tan atribuladas que nunca han tenido la capacidad de ser mentes sanas. ¿Cómo alguien puede reírse de las muertes de otros? ¿Cómo desear mal para los demás?
En realidad, todavía los latinoamericanos y caribeños nos quejamos del daño hecho por los medievales españoles a los seres humanos, nativos de entonces, cuando lo que ellos denominaron conquista, que mas que eso fue invasión y hemos visto con agrado, como va operando el cambio en esos europeos, que se mantienen distantes de otros que parece que viven con ira, aunque eso no parece ser, sino que tiene otro olor, no se si es el olor del dinero u otra cosa.
El olor del dinero ya no es como solía ser el de betún, ya que con tanto zapato de goma pues medio existe, pero ese olor del dinero si existe y parece estar metido de lleno en este peligroso túnel de la guerra, donde las grandes cantidades de dinero son las reinantes al lado de algunas emociones -digo yo- que nada tienen que ver con la vida
Si empezamos por ver las emociones de los que están al frente de las naciones y organizaciones que tenemos en este planeta y que deberían velar por las vidas, pues empezamos mal, porque muchos están enredados en el dinero y no ven para los lados que deben mirar. Toda Europa con sus excepciones, parece estar comprometida. Las relaciones que se vienen dando desde hace décadas, solo huelen a dinero y no nos pongamos a inventar que eso ya es demasiado.
Hay cambios muy profundos que se están dando. La vida adquiere sabor de solidaridad aunque no guste a unos cuantos, pero es necesario que sea de esa manera y es, si se quiere, tiempo de que todo se transforme como viene ocurriendo. Es mas rápido de lo que podamos pensar y todo está cambiando porque el pensar profundo viene evolucionando y el planeta quiere que mejores emociones acompañen el destino de la humanidad.
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