A Lula le entristece complejo
de inferioridad latinoamericana
La democracia latinoamericana debe ser siempre muy nativa, criolla y altamente reflexiva, distinta a la anglosajona.
Pedro EstacioCuando Lula da Silva esbozó dura crítica a los presidentes latinoamericanos por mostrar el complejo de inferioridad de sus líderes, quienes se muestran como a la espera de que EE.UU aparezca para ayudarlos, me dio pena y recordé al historiador y bolivariano colombiano, lamentablemente fallecido, Juvenal Herrera Torres quien en el prólogo de la antología de ensayos “Bolívar Quijote de América” opinó que “Si los Estados Unidos y el liberalismo europeo se opusieron a Bolívar porque en él veían con temor la tiranía de la mayoría, es perfectamente claro que identificaron en el Libertador al mas firme adalid contra la tiranía de la minoría”.
Fue en julio de 2026 cuando escribí esas líneas y dije que las mismas no constituyen una lucha como la emprendida por el Quijote contra una “caterva de malvados o gigantes con brazos de dos leguas”, sino de una sencilla reflexión acerca de quienes somos hoy, sin olvidar de donde venimos y en realidad que no hay el menor asomo de reflexión sino, como sugiere Lula da Silva, subordinación.
Y me río penosamente para mis adentros, porque todo cuanto acontece está muy visible, nada está escondido. Debo decir que cuanto sucede, no solo tiene que ver algunos políticos y algunos periodistas, que ven lo que pasa y como si nada, suelen voltear para los lados. Bueno, no exclusivamente con los periodistas sino con un presunto liderazgo periodístico y colectivo de esos egresados universitarios.
“Lo que es triste es el complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina. [Tienen] la vida entera esperando que vaya a aparecer EE.UU. para ayudar: no va a aparecer”, destacó Luiz Inácio Lula da Silva en una entrevista concedida el miércoles al podcast Cosmo Política, al ser preguntado acerca de la postura de Brasil sobre el 'Escudo de las Américas', la llamada coalición securitaria hemisférica impulsada por Washington para combatir a los cárteles del narcotráfico y otras amenazas regionales.
Es mas terrible lo que nos acontece a los latinoamericanos, que el mismo mal. No sabemos-escribí entonces- o mejor dicho, ignoramos sin saber la razón por la que no nos atrevemos a reflexionar profundamente sobre todo lo que nos viene aconteciendo por años y quizá seguimos sin saber realmente lo que decía Simón Bolívar en su Discurso de Angostura, de que “...un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la incredulidad y de la experiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil: adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”.
Ignoro si ciertamente somos profundamente ignorantes o si delante de nuestros ojos nos cae como una persiana una película que nos dice lo que debemos hacer, es decir, estamos profundamente manipulados, ciegos y nunca nos hemos dado cuenta de lo que viene sucediendo con nosotros. ¿ Será cierto eso?
No sabemos, al menos yo no lo se, si es que realmente andamos sacudidos como seres inferiores que deben migrar con un punto en la mente de que estar en la tierra de los gringos es estar en el cielo. Si es así, pues todo el mundo está caído de una mata, pese a que debimos haberlo entendido hace siglos, cuando el Libertador consideró que los gringos parecían predestinados a regar la tierra de maldades.
Será que los latinoamericanos tomaron un agua envenenada, un elixir extraño cuyos vapores nos entusiasmaron por la vida de San Nicolás, del trineo mágico, de Revolver a la orden, de Hawai 5 cero, de Batman y Superman y las cintas de Popeye y el Pájaro Loco.
No tengo la menor idea de lo que ha acontecido, pero al parecer unos vapores extraños parecieron cubrir a Latinoamérica y nadie nunca se dio cuenta de ello, tanto así que es visto como anormal ir en contra de tales irrealidades anómalas.
Pero un asunto es muy, pero muy claro: Los argentinos después de caer con Macri cayeron de nuevo con Milei; ni hablar de los peruanos, los ecuatorianos y a los vecinos brasileños los torpedearon impactando a su presidenta y al mismo Lula lo encerraron. ¿Van a volver a caer con otro Bolsonaro?. ¿Que acontece en Latinoamérica? Los patean en el norte e insisten en ir para allá.