Acercar al lector al hecho histórico latinoamericano

El profesor de Física y Matemática jubilado y escritor a tiempo completo, Enoc Sánchez, escribió la historia novelada "El espíritu de Simón" y yo con su permiso, tomo para este blog, la intención con la que él hizo su trabajo: Acercar al lector, tanto joven como adulto, no solamente al pensamiento de Bolívar, sino a todo lo que constituyó la gesta independentista Venezolana y Latinoamericana




martes, 13 de febrero de 2018

EMANCIPACIÓN DE BOLÍVAR vs. PRETENSIONES EXPANSIONISTAS DE EE.UU










 Las hostilidades de la Derecha estadounidense en contra del Libertador Simón Bolívar –y como debe esperarse ello va en contra de los ciudadanos de Venezuela-  no son nada nuevas y de eso se encargó de escribir en su libro “El regreso de los realistas y su derrota final ante los pueblos”, el comunicador y articulista Ronald Muñoz, quien para 2009 fungía como Coordinador General  de la Escuela de Formación “Simón Rodríguez”.
En su libro, Muñoz nos cuenta que las hostilidades del gobierno de EE.UU en contra de Simón Bolívar “…no fueron pocas, y se desarrollaron en distintos momentos  de la vida de Bolívar  y del nacimiento y desarrollo inicial de nuestras repúblicas”.
Dos visiones frente a frente
Cita que uno de esos iniciales choques fue el frente a frente “…entre las pretensiones expansionistas del gobierno  estadounidense y los planes emancipadores del Libertador, dirigidos hacia toda la América de habla Hispana”.
“Hacia 1800 –escribe Muñoz- la naciente potencia del norte se encontraba en plena fase  de expansión  imperialista en suelo norteamericano. Inicialmente masacrando a la población indígena autóctona quienes, a diferencia de las tribus de sur, fueron exterminados casi por completo por los colonos anglosajones con el fin de apoderarse de amplias porciones  de territorio. Posteriormente, los EE.UU obtienen de Francia los territorios de Lousiana y New Orleans, ceca de 1810, mientras en América del Sur se libraban las gestas emancipadoras bajo el liderazgo de Bolívar y otros grandes próceres, los Estados Unidos invaden Canadá, hasta entonces colonia Británica, pero el resultado es una desastrosa paliza que culmina con la toma de la Casa Blanca por parte de las tropas inglesas, obligando al presidente Madison  a escapar cobardemente de la misma. La ocupación dura menos de veintiséis horas puesto que los británicos sabían que su ejército no bastaría para resistir una contraofensiva milita estadounidense, pero el acontecimiento hace desistir a los militares norteños y el gobierno de la Casa Blanca voltea su mirada hacia el sur, específicamente a La Florida, territorio hasta entonces bajo el poder de la corona española”.   
Los argumentos de antes son los de hoy, más especializados  
Pero hay más en toda esta historia de larga data, entre el norte y el sur. El comunicador hace referencia a una carta enviada por el representante o ministro de España en Washington, Don Luis de Onís, en donde este describe en palabras lo que observaba para entonces de la conducta del gobierno de EE.UU.:    
Así  escribe el ministro español al Virrey de Nueva España:
“Cada día se van desarrollando más y más las ideas ambiciosas de esta República (…) este gobierno  no se ha propuesto nada menos que el de fijar  sus límites  en la embocadura  del río Norte o Bravo, siguiendo su curso  hasta el grado 31 y desde allí tirando una línea recta hasta el mar Pacífico, tomándose por consiguiente las provincias de Tejas, Nuevo Santander, Coahuila, Nuevo México y una parte de la provincia de Nueva Viscaya y la Sonora. Parecería un delirio este proyecto, pero no es menos seguro que el proyecto existe, y que se ha levantado un plan de estas provincias por orden del gobierno, incluyendo a la isla de Cuba, como una pertenencia natural de la República. Los medios que se adoptan para preparar la ejecución de este plan son (…) la seducción, la intriga, los emisarios, sembrar y alimentar las disensiones en nuestras provincias de este continente, favorecer la guerra civil, y da auxilios en armas y municiones a los insurgentes”.  
El mismo plan expansionista de siglos atrás
Lo que hoy acontece en contra de Venezuela, es simple y llanamente el mismo plan expansionista de EE.UU, pero hoy con más fiereza que antes, porque independientemente del argumento ese que habla de predestinación por parte de la providencia divina para que EE.UU domine al mundo, esa predestinación, que no es otra cosa más que un disfraz, lo que hace es tapar las inmensas y gigantescas riquezas que posee la patria de Simón Bolívar y toda América del Sur.
Esas mentiras, sus emisarios de diversos países, las intrigas para crear presuntas rivalidades, auspiciar los hechos violentos como han ocurrido en Venezuela, intentar una guerra civil que sus ciudadanos no quieren y hasta dotar a la oposición (sus cipayos) con millones de dólares, como se aprecia hoy y lo observa el mundo entero, es una repetición de lo planteado siglos atrás.
Y eso si que no es mentira, pues está escrito en muchos libros, cartas y mensajes que se entrecruzaban los diplomáticos, virreyes, reyes, gobernadores, generales y quien sabe cuántos más que sabían de las movidas de los gobiernos estadounidenses.
De hecho, Ronald Muñoz escribe algo que el Libertador Simón Bolívar conocía muy bien, por cuanto en una ocasión esperó poder tener el apoyo de su lucha independentista contra España y solo recibió la respuesta de una “neutralidad” nada clara, que debió enfrentar cuando capturó un par de goletas, Tigre y Libertad, que llevaban pertrechos a los realistas. No vamos a contar acá las protestas cínicas por parte de EE.UU, pero lo cierto fue que el Libertador, al final de tanta controversia respondió al representante de Estaos Unidos, Mr. B. Irvine:
“Defendiéndolos (los derechos de los venezolanos) contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra población y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende”.              
        
El regreso de los realistas
y su derrota final ante los pueblos
MUÑOZ, Ronald
Colección Alfredo Maneiro
Fundación Editorial El Perro y rana
Ministerio del Poder Popular para la Cultura
Caraca-Venezuela
2010.        

lunes, 12 de febrero de 2018

Redentor de los hijos del Sol









                                                                                  El Mariscal Antonio José de Sucre fue un modelo de conducta como el que deben exhibir todos los latinoamericanos este siglo XXI, con visión de patria, fuerza, coraje, inteligencia, lealtad, obediencia, respeto y una gran sabiduría para actuar con diplomacia.




Los venezolanos y demás latinoamericanos tienen varios modelos de conducta que en ocasiones olvidan seguir -si es que se acuerdan- y, precisamente por eso, han estado cayendo en dificultades en el desarrollo de sus vidas desde hace muchas décadas, digamos mejor, un par de siglos.
Quizá uno de los grandes modelos en el mundo es el Libertador Simón Bolívar, que emprendió un camino hacia la independencia del país que lo vió nacer y del continente que soño con libertad para sus habitantes y junto al guerrero y visionario andaban Antonio José de Sucre, José Félix Ribas, Carlos Soublette, Santiago Mariño, José Antonio Páez (quien lo tracionaría después), Francisco Bermúdez, Jacinto Lara, José Laurencio Silva, Ambrosio Plaza, José Antonio Anzoátegui, Diego Ibara, Daniel O´Leary y otros conocidos guerreros como Juan Bautista Arismendi y otras notables actuaciones a favor de la revolución de independencia, como la de Luisa Cáceres de Arismendi.
Pero, seamos claros, antes de Bolívar muchos de los nacidos en esta tierra, como el caso de Francisco de Miranda, padecieron al enfrentar con sus vidas y talentos la política y desmanes de los españoles. Aquí, hay que incluir los no meos sonados casos de Pedro Gual, José María España, el zambo José Leonardo Chirino y sus acompañanentes en esas jornadas de protesta y conspíración contra quienes se creyeron dueños de la América del Sur.
Lo importante en todo estos hombres y mujeres (algunas muy poco conocidas ni prmovidas como el caso de Josefa Joaquina Sánchez, quien promovió mucho la conspiración de su marido José María España y hasta elaboró la bandera del movimiento revolucionartio), siempre fue su modelo de conducta ejemplar, dirigido con una gran coherencia hacia la libertad de su pueblo.
Un modelo sublime para los latinoamericanos 
Después del Libertador Simón Bolívar, quien supo ejemplarizar la lealtad, la obediencia, el coraje, la amistad, el respeto y la estrategia militar fue el general Antonio José de Sucre, quien más adelante seria designado como el Gran Marical de Ayacucho.            
Según escribió el abogado, poeta, novelista, historiador y diplomático Mario Briceño Iragory, en la publicación Lecturas venezolanas, incluyó en ese trabajo un párrafo de una carta de Bolívar a Sucre, fechada en Lima el 21 de febrero de 1825 y en ella, así se refirió el Libertador del joven militar:
"Usted créame, general, nadie ama la gloria tanto como yo. Jamás un jefe ha tributado más gloria a un subalterno.Ahora mismo se está imprimiendo una relación de la vida de usted hecha por mí; cumpliendo con mi conciencia . Le doy a usted cuanto merece. Esto lo digo para que vea que soy justo: desapruebo mucho lo que no me parece bien, al mismo tiempó que admito lo que es sublime". 
Sucre y el despliegue de talento superior
 Según Briceño Iragory el Libertador Bolívar dejó al general Sucre encargado de la campaña y en la misma, el cumanés "...desplegó todos los talentos superiors que lo han conducido  a obtener la más brillante campaña de cuantas forma la gloria de los hijos del Nuevo Mundo. La marcha del ejército  unido desde la provincia de Cochabamba hasta Huamanga es una operación insigne, comparable quizá  a la más grande que presenta la historia militar. Nuestro ejército era inferior en mitad al enemigo, que poseía  infinitas ventajas materiales sobre  el nustro. Nosotros nos veíamos forzados a desfilar  sobre riscos, gargantas, ríos, cumbres, abismos , siempre en presencia de un ejército enemigo y siempre superior. Esta corta pero terible campaña tiene un mérito que todavía no es bien conocido en su ejecución: ella merece un César que la describa". 
Narra el escritor que  "La batalla de Ayacucho es la cumbre de la gloria americana, y la obra del general Sucre. La disposición de ella ha sido perfecta y su ejecución divina. Maniobras hábiles y prontas desbarataron en una hora a los vencedores de catorce años, y a un enemigo perfectamente constituído y hábilmente mandado. Ayacucho es la desesperación de nuesros enemigos. Ayacucho, semejante a Waterloo, que decidió del destino de la Europa, ha fijado la suerte de las naciones americanas. Las generaciones venideras esperan la victoria de Ayacucho para bendecirla y contemplarla  sentda en el trono dela libertad, dictando a los americanos el ejercicio de sus derechos y el imperio sagrado de la Naturaleza.
El general Sucre es el padre de Ayacucho, es el redentor de los hijos del Sol, es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro  el imperio de los Incas. La posteridad representará a Sucre  con un pie en el Pichincha  y el otro en el Pootosí, llevando en sus manos la cuna de Manco-Capac y contemplando las cadenas del Perú , rotas por su espada.
           
                                                                          Lima, 1825

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El Libertador dio sentido global a la lucha por la independencia




                Refiere el insigne Miguel Acosta Saignes, que con su salida de Jamaica, Bolívar dio inicio a la etapa de madurez en la empresa de libertar a Venezuela que se había propuesto. 


En "Bolívar, Acción y utopía del hombre de las dificultades", escrito por el reconocido Miguel Acosta Saignes, hombre de amplísimos conocimientos que le permitieron ser periodista, ensayista, antropólogo, historiador y educador  y notable investigador y escritor sobre la identidad del venezolano, encontramos un caudal de información que permite que los lectores puedan ampliar aún más sus conocimientos sobre el Libertador y la independencia.
Habla el antropólogo, en el capítulo VI titulado "La acción colectiva", que desde que Bolívar salió de Jamaica, allí se dio inicio a la etapa de madurez en la empresa que se propuso de libertar a Venezuela y esa nueva fase, de acuerdo a su punto de vista, comprende el decreto de libertad de los esclavos, la instalación del Congreso de Angostura, la victoria en Boyacá y obtener la libertad de Venezuela en Carabobo.
Nos dice, además, que Augusto Mijares, el también historiador y educador, en su libro El Libertador, indica que de 1815 a 1818, los triunfos republicanos que se dieron ninguno fue obra de Bolívar, por el contrario, tuvo sus fracasos en Ocumare de la Costa, Clarines y en La Puerta, perdió sus ejércitos y casi pierde la vida. Y en lo que asienta Mijares, hace referencia a que el general Juan Bautista Arismendi  liberó a la isla de Margarita en 1815 y 1816 siendo consolidada por el general Francisco Esteban Gómez, quien derrotó al español Morillo en 1817, mientras Monagas, Zaraza y Cedeño controlaban los llanos orientales, Piar y Mac Gregor vencían a Morales en la batalla de El Juncal, Piar también ganaba en San Félix en 1817 y Páez surgía con su liderazgo en los llanos, para entonces no conocido por Bolívar ni quienes hacían la guerra en Oriente y Guayana.  
Redondea el asunto Acosta Saignes para explicarnos que el cuadro explicado por Mijares venía a decir que ese era la especie de resumen de lo que ocurría entre 1815 y 1818, lo cual fue prolongado por Bolívar hasta 1821. Lo interesante del asunto es que el antropólogo, periodista e historiador Acosta Saignes escribió, textualmente que El papel del Libertador  fue el de correlacionar  los esfuerzos, dar un sentido político global a la lucha, establecer  los fundamentos de la República ante el mundo, en Angostura, trazar la estrategia de las batallas decisivas, Boyacá y Carabobo, así como delinear  después  los grandes planes que a través  de importantes combates culminaron  con la libertad de América en Ayacucho.

El alma que abrió camino a las victorias 
Y luego añade:
"En definitiva -escribió Mijares- todos señalarían a Bolívar como el alma de esa transformación que abrió camino a las victorias subsiguientes".
Y sigue nuestro principal reseñado, Bolívar, en nombre y para provecho de su clase, unió los resultados parciales de las batallas, hizo el plan de las principales, porque no se trataba en ellas solamente de grandes hechos militares, sino de grandes realizaciones por la libertad en forma bélica. Si con El Juncal  se aseguró la posesión de la provincia de Barcelona y con San Félix la de Guayana, así como con el triunfo de Mucuritas la posesión de gran parte del Llano por Páez, Boyacá fue el triunfo estratégico para cuidar las espaldas del territorio venezolano liberado, el debilitamiento de los logros de Morillo en la Nueva Granada y la apertura de un camino hacia el sur, donde concluiría  el dominio de los colonialistas. Carabobo fue el resultado de una estrategia a largo plazo, con la unificación de todas las fuerzas militares y políticas, culminación del esfuerzo por la unidad que Bolívar  había señalado, como factor  indispensable para triunfar, en la Carta de Jamaica, ilustremos algunas de las fases del proceso (112,Mijares1964:296.)   

BOLÍVAR, Acción y utopía
del hombre de las dificultades
ACOSTA SAIGNES, Miguel
Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información
Servicio Autonomo Imprenta Nacional y Gaceta Oficial
Febrero 2011
Caracas-Venezuela

domingo, 3 de septiembre de 2017

SIGLOS DESPUÉS, VIVE EL SUEÑO MIRANDINO DE LA PATRIA GRANDE



                           “…, la revolución venezolana no es más que la  continuación de la obra de Miranda y Bolívar por medios modernos”.
                                                                  Alí Gómez García
Cada vez que leemos sobre esa figura mundial de Francisco de Miranda, conocemos aspectos, detalles de un hombre como él, que tuvo una talla realmente increíble, no descrita con la sencillez banal como lo han presentado en el pasado a venezolanos y latinoamericanos: 
¡Sí, el Generalísimo Francisco de Miranda! ¡Su nombre está en el Arco de Triunfo de París!
Pero es que Francisco de Miranda es más que otro de los generales de las guerras que hacía Napoleón Bonaparte. Este soldado universal, de antecedentes  y sangre canaria, hoy día, siglos después, sigue siendo un sueño sobre la patria grande, que, con Simón Bolívar, ha perdurado en los americanos de este continente del sur.
Mariano Picón Salas, literato andino de variada pluma, en su libro Miranda, que cumplió más de 70 años, nos comenta que La tosquedad de modales, su ignorancia y falta de cortesanía era lo que los patricios criollos satirizaban, por sobre toda otra cosa, en los inmigrantes canarios; y si hay algo en que se esmera  Miranda es en adquirir junto con su cultura en arte, ciencia militar y política, el más pulido cortesanismo de una época que gustaba de la conversación, las fiestas y besamanos. Por su apostura física  y elegancia viril lo compara cierta admiradora francesa en 1802 a un busto de Escipión en mármol de Paros que se desenterró de los escombros de Chantilly. Y a través de sus viajes europeos –en la Rusia de Catalina, en la Suecia de Gustavo III, en el Potsdam de Federico o en los clubes londinenses- deja la leyenda de un como atrayente y sapientísimo marqués de una lejana provincia española, rebelado contra su rey, pero que tiene el don de convencer y hacerse amigo en tres o cuatro idiomas modernos y que puede hablar con soltura desde el tema más serio hasta el más libertino.  
Pero ese Miranda, como escribió el fallecido Alí Gómez García, quien no solo fue guerrillero militante  de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional ,FALN, sino poeta y escritor, “…asumió la dirección de la Sociedad Patriótica de Agricultura y Economía, imprimiéndole un giro hacia la discusión de problemas políticos e ideológicos. Esta sociedad se fue convirtiendo en un club político abierto también a los mestizos y capas humildes de la población”. 
Esa ocasión fue tan importante para Francisco de Miranda por sus prédicas republicanas y democráticas así como su inclinación por la independencia absoluta, tanto así que, quienes lo criticaban consideraban que la Sociedad Patriótica  era una logia masónica, un club jacobino, según Alí Gómez.
Quizá algunos lectores inclinados hacia la historia pudieran pensar que Francisco de Miranda fue un gran soldado, un hombre curtido simplemente en conspiraciones y en las guerras de la vieja Europa, pero hay que tener bastante claro, que fue un pensador, un hombre con una visión de patria, solidario con sus ideas de convertir al continente donde había nacido en una patria grande.
Nos dijo Alí Gómez García en su libro Francisco de Miranda, Peregrino de la Libertad que, en las discusiones sobre el modelo de Constitución para Venezuela, privaban las tesis de quienes se identificaban por un Estado fuerte como Francisco de Miranda, Simón Bolívar y el fogoso Antonio Muñoz Tébar y otros que pensaban que el país debería ser un modelo similar al federalista de Estados Unidos. Miranda, en ese sentido, escribió su opinión al firmar la Constitución, y donde muestra su visión de lo que ocurría entonces:
“Considerando que en la presente Constitución los poderes no se hallan en justo equilibrio, ni la estructura u organización general es suficientemente sencilla y clara para que pueda ser permanente, que por otra parte no está ajustada con la población, usos y costumbres de estos países, de que puede resultar que en lugar de reunirnos en una masa general o cuerpo, nos divida y separe en perjuicio de la seguridad común y de nuestra independencia. Pongo estos reparos en cumplimiento de mi deber”.    
La agitada vida de Sebastián Francisco de Miranda por Estados Unidos, España, Inglaterra, Francia, Bélgica, Holanda, Rusia, etc., junto a la participación en diversas batallas así como sus observaciones, variadas tertulias y sus  amplias lecturas y entrevistas con personalidades políticas de alto nivel, le concedieron una imagen, si se quiere, bastante contradictoria para quienes han escrito acerca de su vida.
El fallecido Alí Gómez García escribió que “Los ingleses llamaron al Precursor notablehispanoamericano, hombre de ideas excelsas y hondos conocimientos, erudito y con gran experiencia de la vida, mártir de la Inquisición española”, mientras los rusos zaristas lo calificaban como “exótico huésped, hombre de extraordinaria personalidad e inteligencia, de carácter honrado y noble. Eso hasta que se enroló con los revolucionarios franceses, porque de ahí se convirtió en un hombre capaz de desempeñar un papel tan estúpido”.
En el partido de la Gironda –sigue Gómez García- se le tuvo por caudillo filósofo, hombre de sabio patriotismo y apasionado celo en el cumplimiento de su deber, abogado de la revolución, ciudadano ejemplar, jefe militar de talento y revolucionario honrado.
Pero los jacobinos lo veían de otra manera y contra él lanzaron una variedad de calificativos que lo desvirtuaban, tales como aventurero y espía, enemigo del pueblo o cómplice de Dumouriez (Carlos Francisco), agente de los Estados Unidos e inepto. Napoleón al conocerlo dijo que Es un Don Quijote, con la única diferencia de que no está loco. 
El Generalísimo Miranda tampoco se escapó de las lenguas españolas, quienes lo llamaron “mulato, encausado, mercader, aventurero indigno, contrabandista, traidor a la patria, prófugo, peligrosísimo enemigo de España, facineroso, librepensador de cuidado, impostor y sinvergüenza, traidor condenado por delitos políticos, hombre peligroso para su monarca, oveja descarriada, terrible y peligroso, judas, capitán de terrorífica banda de piratas, matones y delincuentes, anticristo, demoníaco y protestante, apóstata, pirata inglés, delincuente de Estado, nuevo Belial (especie de hijo del infierno), monstruo insensato, extranjerizante, impío volteriano”.   
Sobre la personalidad y las actuaciones del más universal de los venezolanos y su detención final por parte de Monteverde, Alí Gómez García escribe que “…se puede decir que cada autor consultado tiene una versión diferente de este hecho doloroso que costó el que se tronchara la heroica carrera del Precursor, y que Bolívar, el Libertador, haya tenido que iniciar la suya mediante un pasaporte rogado a Monteverde”.
Para nosotros, –dice este autor- que de ninguna manera queremos oponer la trayectoria del Precursor a la de Bolívar, sino que, al contrario, las entendemos como complementarias, Miranda cayó en manos realistas como producto de la venganza del partido esclavista-terrateniente, que siempre estuvo dispuesto a pactar con España y nunca a seguir las peligrosas utopías mirandinas. 
Para no dejar nada afuera, este fallecido hombre de izquierda nos dice que, en la especie de conjura que se abatió sobre el Generalísimo, habrían intervenido “…personajes mantuanos que simbolizaban muy bien las actitudes  futuras del bloque aristocrático  venezolano. Manuel María de Las Casas, comandante del puerto de la Guaira luego de la prisión de Miranda se reintegró al partido realista; Miguel Peña, enemigo de Miranda a partir de que este expropiara a su padre cuando la sofocación de motín  monárquico de Valencia, posteriormente se quedaría en el bando patriota como uno de los enemigos políticos más acérrimos del Libertador ; y el propio Bolívar cuya obra futura no tendría nada que ver con la reconciliación con la madre patria, ni con la entrega de nuestro país a otro imperio, ni con la perpetuación  del régimen esclavista feudal.
Antes bien, sabemos que gastó el resto de su vida en desarrollar  y enriquecer al máximo el programa mirandino, síntesis a su vez de los ideales de quienes lo antecedieron, y aplicación tropical de lo más revolucionario de la época.