Acercar al lector al hecho histórico latinoamericano










El profesor de Física y Matemática jubilado y escritor a tiempo completo, Enoc Sánchez, escribió la historia novelada "El espíritu de Simón" y yo con su permiso, tomo para este blog, la intención con la que él hizo su trabajo:



Acercar al lector, tanto joven como adulto, no solamente al pensamiento de Bolívar, sino a todo lo que constituyó la gesta independentista Venezolana y Latinoamericana




lunes, 24 de julio de 2017

Bolívar, un héroe más vigente que nunca







 


Un inmenso y florido estandarte de emociones vertidas en palabras nos muestra el colega Freddy J.Melo, al escribir y fortalecer su "Bolívar en luz y sombra"  que dicen un mundo sobre el gigante de América, el caraqueño Libertador Simón Bolívar, hoy, en fecha aniversaria de su nacimiento, más vigente que nunca.




Bolívar en luz y sombra


I
Libertador, tu verbo,
vuelo de cóndor o águila,
electrizante, fundador, flamígero,
estremece el sistema nervioso de Abiayala,
las banderas y el viento se saludan,
el orbe asoma luz en tu mirada,
los ríos bajan cantando, el mar se esponja,
un coro de Amazonas, Orinocos y Platas
al compás de las cumbres de los Andes
anuncia la alegría de la batalla,
mil relinchos de potros y clarines y fuegos
tras Carabobos y Ayacuchos marchan,
un silencio sonoro musita voz de siglos,
el día dispara el alba,
la noche une los rayos a su danza de estrellas,
las manos se entrelazan,
un huracán de pueblos va horadando la historia
como con una carga de montañas,
clama justicia, amor, paz y respeto,
viene otra vez forjando patrias,
y todo eso, mi general libertador padre infinito,
porque volvió a caminar tu espada.

II
El niño no soporta los pájaros cantores
prisioneros en jaulas,
Hipólita lo mima y lo defiende,
el pecho empieza a empollar la llama,
que vuelen, vuelen, es su vida, es flecha
cada canción multicolor y alada,
como mi voz, como mi pensamiento,
como el fulgor en la ventana,
como tus ojos cuando me saludan
al despertar cada mañana.

Que me llevan a casa del tío,
también quieren cortarme la alas,
¿y qué haré para ir con el viento
a bajar una estrella o un águila
o a pedirle a mi padre un aliento,
un rumbo, una palabra?
Yo no como ese pan, no me trago
esa bebida amarga,
yo vine, así me siento,
para galopar en las sabanas,
para batirme con las olas,
para enlazar distancias,
para tramontar cordilleras,
para decir y hacer sin pausas,
para armar iris en las noches,
para entrarle a empellones al alba,
para herir en la tarde un crepúsculo,
para encender alarmas,
para enfrentarme a esta tiniebla
que me asfixia y atrapa
o pretende atraparme, lo juro,
ni punición, ni nada,
sol y luz son mi norte, mi vida
será una llamarada.

III
Pero antes de la luz fue mucha sombra,
cuánta sombra, camarada,
padre y madre en relámpago a lo oscuro,
todo el dolor se te enredó en la infancia
(paréntesis de siembra
el maestro de la voz sabia),
luego mar y ultramar tejieron
un zigzag de esperanza,
mas perdiste la muchacha amorosa
quedando casi exhausta el alma,
tornaste hacia el olvido y la locura,
te abrió París el embrujo de Francia
y para no perderte en el vacío,
otra vez la voz sabia.

IV
El Juramento desató huracanes
sobre las montañas de Italia
tras el hallazgo de un amor sin muerte
llamado Patria.

Raudo fuiste a trenzar el sueño,
volviste por Miranda,
y comenzó el incendio, y las candelas
hacia los horizontes cantaban
llevando la canción de los patricios
cuyos timbres aún decían España.


Y caías bajo el rayo enemigo
y te levantabas,
nada podía vencerte,
pero tampoco tú coronabas,
hasta que convocaste al duro pueblo,
mestizas las espadas,
lanzas en manos firmes y bocas
que rugían para no ser esclavas.

Apures y Orinocos siguieron
el rumbo que apuntabas
y dio Angostura el parto
o la alborada
en que vio luz bajo una sola insignia
una patria de patrias.

Boyacá y Carabobo la sellaron,       
tu designio era eternizarla.

Moral y luces dijiste
y siguen vivas tus palabras,
felicidad, seguridad, estabilidad, igualdad,
                        unidad, patriotismo, lucha, trabajo, constancia,
libertad, independencia, justicia proclamaste
y hacia allá se endereza la esperanza.

Para hacer de la Paz una fiesta
con las notas más claras del arpa,
con la impronta viril del centauro,
con las mozas que luchan y cantan,
con las manos que labran la tierra
y hacen humear las fábricas,
con la ronda de amor en la escuela,
la vida en trama solidaria,
los cuerpos y las mentes alígeros
y al alcance el doctor de confianza,
con el traje y el techo obligantes,
el pan de casa en casa
y la justicia al fin justicia amiga,
sonriente, compañera y ciudadana.

Y para que a los grandes rapaces
se les mellen las garras.


V
Y saliste a dar piso de roca
a la impar alborada,
aún flamean en el Sur y nos retan
las enseñas hispanas,
reaparecen las bravas milicias,
las vibrantes proclamas,
los sudores, los barros, las nieves,
los tambores, las armas,
los ijares nerviosos,
los ayes y las lágrimas,
las ofrendas de amor y de sangre,
las hazañas…
Y la voz que sacude y anima
y arde como una llama
eleva un resplandor de victoria
y no se puede perder la batalla.

Pero atrás en la sombra
la conjura trabaja,
la traición se abre paso reptando,
rasga la gloria y la palabra
y un naciente sin ley y sin freno
viene voraz a sustituir a España.

Y en nombre de la libertad nos plaga de miserias.

¡Libertador, vuelve a esgrimir tu espada!

VI
Los cirios y las caras sollozan,
la Muerte ronda y llama,
los árboles que afuera vigilan
le dicen “pasa,
obsérvalo y olvídalo,
jamás podrás con esa carga”.

Delirantes aplauden
manos desventuradas.

Y él se levanta y sale hacia las calles
y está de nuevo aquí junto a los pueblos
para hacer invencibles sus marchas.

Terminado en Caracas el 31/12/15,
revisión y versión definitiva el 24/4/17

sábado, 8 de julio de 2017

Francisco de Miranda: Un criollo con dimensión histórica mundial





“El drama de un precursor es el de ser un hombre incomprendido: sus contemporáneos no entienden su mensaje".

Diversas opiniones y enfoques que, de inmediato transcribo, llevan como mensaje a quienes lean sobre el Generalísimo Franciscos de Miranda la necesaria intención de comprender quien fue aquel hombre  que soñó por todos los habitantes de este continente una patria unida y libre y diferente frente al resto del mundo.
Mariano Picón Salas, venezolano, amplio activista del escribir, ensayista, novelista, poeta, cuentista, crítico y cronista histórico tuvo su sentir sobre el Generalísimo  y lo dejó sentir en su obra Miranda, de la Colección El Dorado, de Monte Ávila, que hizo dos ediciones: 1995 y 2016.
Y así escribió Picón Salas:
“El tema Miranda, para un drama psicológico y político, drama de eterna vigencia porque inciden en él, como en muchas tragedias colectivas de nuestro tiempo, lo individual y lo social, el irracionalismo y la lógica, la cultura y el instinto, siempre me fascino como proyecto literario”.
 Y si de esa manera lo asumió este insigne escritor, la profesora Marie-Cécile Bénassy, de la Universidad Paris III, también nadó cerca de esas aguas en la que siempre pareció estar el guerrero Miranda.
La profesora Bénassy se expresó de esta forma:
“El drama de un precursor es el de ser un hombre incomprendido: sus contemporáneos no entienden su mensaje. En cuanto a sus lejanos descendientes, estos terminan por olvidar al hombre cuyas ideas forman ya parte del patrimonio común”.
Esa opinión la vierte la docente en el prefacio del libro que escribió la profesora Carmen Bohórquez, también docente universitaria, Doctora en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos, y además filósofa, Carmen Bohórquez y que lleva por título  Francisco de Miranda, Precursor de las Independencias de la América Latina.
Tampoco es fácil para este periodista intentar, porque de eso se trata, acercarnos a Francisco de Miranda, quien se nos presenta como un Aquiles, invencible, solo derrotado al ser herido en su talón, mientras él, guerrero del nuevo continente, se movía con hidalguía por las rutas abiertas del mundo, sin adivinar que iniciaría su caída en las tierras que le vieron nacer.
Porque tampoco podemos olvidar, acontezca lo que acontezca, que, como escribió mariano Picón Salas, Miranda fue “…el primer criollo de dimensión histórica mundial; el primero que en aquel extraño siglo XVIII, propicio a las naturalezas fascinadoras y a la vez nocturnas  como la suya,  se empinó sobre los campanarios coloniales y recorrió el mundo en viajes y peripecias, comprendiendo  y participando en el juego de la política europea, y tratando de aprovecharlo para la revolución de independencia hispanoamericana”.

Miranda y el periodismo 

El lituano José Grigulievich Lavretski, autor de Miranda, La vida ilustre del Precursor de la Independencia de América Latina (libro reimpreso (03/2006) por instrucciones del Contralor General de la República, Clodosbaldo Russián Uzcátegui y prologado por Roy Chaderton Matos), nos muestra un faceta muy poco conocida del prócer latinoamericano Francisco de Miranda.   
Durante los primeros meses de 1810, Sebastián Francisco, le envía comunicación al Coronel Smith, en Estados Unidos en la que le escribe:
-“Los acontecimientos se desarrollan a favor de nuestra patriótica causa. Las últimas noticias recibidas de Quito, Perú y Buenos Aires prometen la libertad en forma de gobierno elegido por el pueblo”.    
El patriota estaba entusiasmado, esperanzado de que todas las colonias españolas alcanzarían la libertad, pese a “la torpeza española y la estupidez inglesa”.
Por aquel entonces “Miranda se muestra más activo que nunca. Ahora de conspirador se transforma en periodista, comienza a editar su propia Revista, El Colombiano, en español, primer órgano de prensa que hiciera agitación por la independencia de las colonias. Su tirada era pequeña, de 250  ejemplares tan solo, pero grande su popularidad”.   El primer número de El Colombiano, de acuerdo al escritor Grigulievich,  sale el 15 de marzo de 1810 y su artículo de fondo estaba centrado en que, los “trágicos acontecimientos en la Península Ibérica exigían de 105 habitantes del Continente Colombiano la adopción de resoluciones acordes con sus intereses. La Revista prometía informar a sus lectores de los acontecimientos en Europa, información que les valdría para tomar decisiones contribuyentes a su futura felicidad”. 

La independencia del Continente Colombiano

Es más, Miranda dejaba claro en la Revista que, “Ya hace tiempo que la independencia del Continente Colombiano se considera como un hecho inminente. Los pueblos tienen puesta la mirada en el Nuevo Mundo, todos desean saber qué decisión toma frente a la crisis por la que actualmente atraviesa la monarquía española”.
Por cierto, por aquellas cosas del destino, más de dos siglos después, los pueblos no solo de Latinoamérica, sino del mundo, tienen puesta la mirada en la revolución bolivariana de Venezuela. Aprecian los logros de una revolución no solo liderada por sus líderes actuales sino por el espíritu de sus próceres y héroes libertadores, como el mismo Sebastián Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, José Félix Ribas, Rafael Urdaneta y una gran pléyade de luchadores.
El Colombiano también reproducía –como hoy lo hacen todos los medios- artículos de otros órganos radicales como El Español, el cual era impreso en Londres y en el que se exhortaba a que se hiciese una revolución en tierras españolas y en el que se les decía a los ciudadanos:
-“Si el fuego de la revolución os asusta, si teméis incluso pensar en libertad, entonces vuestro destino será siempre ser esclavo”, sentencia que, actualmente en este 2017, está más vigente que nunca.   
Pero de vuelta a lo que hacía en materia de periodismo Sebastián Francisco de Miranda, la lectura del libro de Grigulievich nos dice que de dicho medio, El Colombiano, solo aparecieron cinco números, el último fue publicado el 15 de mayo de 1810. Tanto en Londres como en otros centros coloniales, se enteraron de los escritos de El Colombiano y hasta fueron reproducidos en la misma Venezuela y Argentina.  
Pero este prócer estuvo muy entusiasmado con la comunicación editorial de aquella época. Fue parte activa en la publicación –junto al ecuatoriano José María Antepara- de la obra Emancipación sudamericana. También su influencia se dejó sentir en la vista literaria  Edimburg Review, donde su Director, James Mill, escribió La Liberación de Hispanoamérica, valiéndose de materiales suministrados por Francisco de Miranda.       

domingo, 5 de febrero de 2017

Bolívar: Guerrero y hombre con visión política




 
 
Sobre el Libertador Simón Bolívar han dicho muchas cosas. Lo han calificado de gran guerrero, de hombre con una alta visión política, capaz de haber mirado por encima de los años, de buen lector, de estadista, de ser un individuo apegado a la estricta verdad, de valiente, de estratega militar, de hombre de riesgos y de asumir las dificultades.
Y en el año 2010, el general de Brigada retirado, Héctor Bencomo Barrios, quien se ha dedicado a la docencia militar, publicó el libro Bolívar ante la política, bajo los auspicios del Archivo General de la Nación y el Centro Nacional del Libro y en el prólogo, escrito por Alfonso Ramírez, éste nos escribe que:
“Si creyéramos a Germán Arciniegas, este libro de Héctor Bencomo Barrios estaría de más, porque para el escritor colombiano, de Bolívar lo único que se salva es el guerrero, con lo cual se olvida el conocido aforismo de que “la guerra es la continuación  de la política  por otros medios”, porque, en efecto, hasta un Arciniegas  debió comprender que las campañas militares perseguían  un propósito. Y es este objeto tan variado  y tan esencial en la vida del Libertador  -la política-el que toma entre sus manos el general Héctor Bencomo Barrios.
Es importante que se diga que la mayoría de los libros históricos que ha escrito este general, han sido sobre asuntos militares, pero el tema fundamental en este nuevo libro tiene que ver con el pensamiento político de Simón Bolívar y la manera en lo que llevó a la práctica.
Dificultades que habían de ser superadas
En el Capítulo El Gobernante, Obstáculos ante la acción de mando de Bolívar, el militar escribe lo siguiente:
“Los elogiosos conceptos emitidos acerca de la actuación política de Bolívar, inspirados sólo en la cantidad de sus acciones, no serían del todo consistentes porque es propio de todo gobernante el despliegue  de una gran actividad  para el cumplimiento  cabal y eficiente de sus obligaciones. Creemos que su mérito descansa, primero, en la notabilidad de ciertas acciones, y, segundo, en las circunstancias  en que se desarrolló  su labor de gobierno; es decir, el cúmulo de dificultades que hubo de superar  durante el ejercicio del mando. Con sobrada razón  se autocalificó “el hombre de las dificultades”. El hecho de instaurar un gobierno completamente  en el lugar  donde existió otro de vario siglos de raigambre, según nuestro entender, constituye el primero de los tantos embarazos  y situaciones limitativas  de la acción  del gobernante Bolívar”.       
Un detalle muy significativo del general Bencomo es que deja bien claro que una de las dificultades que tenía ante si Bolívar,  es que el país había sido manejado por funcionarios que imponía la corona española. Ese tiempo en manos en manos de la corona se extendió por un amplio lapso de 300 años.
Otro asunto dificultoso fue la conducta de la población, ya que los preceptos de lo que estaba ocurriendo no eran inicialmente aceptados por las personas y, por supuesto, habría de ocurrir porque el movimiento liderado por el caraqueño, tenía que desconocer normas, principios, costumbres y hasta en las áreas, cultural, sociales y religiosa. Se trató de un proceso de construcción y por ende, estuvo sepultando todo lo habitual de la sociedad caraqueña de aquellos tiempos y estaba en la tarea de construir un hombre distinto.
Los escogidos que traspasaron las barreras establecidas
“Si bien es cierto –escribe Bencomo Barrios- que durante la Colonia había en Venezuela universidad, seminarios y escuelas, también lo es que el pueblo, en su mayoría,  no adquirió los conocimientos mínimos  indispensables; primero, porque era insuficiente  la cantidad de planteles y, segundo, los innumerables requisitos exigidos a los aspirantes limitaban su acceso a dicho centros. Bolívar, Bello, los Ustáriz, los Salias, los Rodríguez del Toro,  Roscio, Sanz son algunos de los hombres eminentes producidos por el sistema colonial; es decir, que recibieron educación  y formación intelectual en los institutos  de la Colonia; pero ellos representaban  esa clase escogida que logró traspasar las barreras establecidas. Esta discriminación dio sus frutos; amargos para Venezuela, claro está, porque en el momento del grito revolucionario del pueblo desconocía el significado de los conceptos de independencia, libertad, soberanía, republicanismo”.  
A lo anterior, había que sumar, dentro de ese proceso de construcción, no solo imaginar sino de crear una sociedad diferente con una variada gama de elementos que existían en la época, entre ellos la pobreza, la ausencia de conocimientos y unos hábitos acentuados con sangre, sudor y lágrimas durante muchos varios siglos. 
Imaginamos que una de las interrogantes sobre la que trabajó el Libertador estaba relacionada con la idea de transformar a una legión de vasallos monárquicos en verdaderos republicanos, de allí que nunca fue fácil para el hombre de las dificultades resolver esos problemas que confrontó.        
Y sigue el general Bencomo Barrios:
“La revolución emancipadora transcurrió en medio de privaciones sin cuento* (*Sin cuento: expresión castiza que significa “sin número, incontable, muchos”), derivadas de la pobreza de Venezuela, agudizada por la circunstancia de que el país debía proporcionar  medios de subsistencia y de combate, no sólo para los republicanos  sino también para los realistas, como ocupantes, éstos, de gran parte del territorio. La carencia de recursos y de dinero para adquirirlos , condujo a Bolívar , en 1814, a la requisición de las alhajas y vasos sagrados de los templos, para ser transformados en moneda.. En 1823, en Perú, puso en práctica de nuevos  este expediente generador de críticas, negativas, desde luego,  provenientes de de la opinión pública acerca de la revolución. El 10 de octubre de 1817, emitió en Guayana un decreto, por el cual debían ser repartidos entre los militares los bines secuestrados a los realistas y sus partidarios. De esta manera remediaba la conflictiva situación creada por la necesidad de recompensar al personal del ejército y la carencia de dinero para hacerlo. La miseria del país dio nacimiento al endeudamiento con varios estados; en particular con Inglaterra, donde se adquiría la mayor parte de los suministros que acompañaban  a los combatientes contratados, a quienes había que pagar. El 22 de octubre de 1828, en carta para O’Leary, decía Bolívar: “(…)la pobreza de la República  y la última conspiración  nos reduce  a una situación deplorable”; afirmación indicativa del estado de negligencia que para ese año todavía existía”.  
La esclavitud, toda una perturbación  
Pero el docente militar, registra otras manifestaciones que, para entonces, molestaban a Simón Bolívar, como ocurría con la existencia de los esclavos quienes, si bien constituían “…los brazos para la explotación agrícola y minera, (…) La preocupación de Bolívar  era por el aspecto social, vistas las condiciones  en que eran tenidos los esclavos: en el nivel más bajo de la sociedad, sin acceso a la ilustración y al goce de los derechos cívicos”.   
De hecho, cita el escritor que en el conocido Manifiesto de Carúpano, cuando expuso los problemas que afectaban el accionar de su gobierno, aborda, entre otros temas al establecimiento de la libertad en un país de esclavos.
Y otro asunto que también enfrentaba el Libertador estaba vinculada a quienes le hacían oposición a sus ideas. Sobre el punto, el militar escritor cita que:
“Una de las primeras acciones  opuestas a la política  de Bolívar fue encabezada por el general Santiago Mariño en 1814, lo cual determinó  la división de la República en dos estados: el de Oriente y el de Occidente. Ocupada Caracas por el ejército que había llevado a feliz término la Campaña Admirable de 1813, Bolívar procedió a dar a Venezuela un sistema de gobierno sobre las bases política y civil. En consecuencia, pidió a varios ciudadanos de reconocidas luces y virtudes republicanas que le ilustrasen acerca de la forma  que más convenía  dar a la administración suprema”.
Nos cuenta Héctor Bencomo Barrios que la doctrina bolivariana no fue aceptada por todos los que participaron en el proceso independentista. Es más, unos cuantos la combatieron, sin embargo, refiere que “…circunstancia que enaltece a Bolívar  por admitir y respetar  el derecho de los ciudadanos a la expresión de sus ideas. Nunca se atrevió a descalificar a sus oponentes, ni a considerarlos enemigos del sistema: tampoco los trató con epítetos ofensivos. Para él, sólo fueron personas con ideas  diferentes a las suyas. Mandó siempre con mano dura, pero sin pérdida de la majestad de su alta investidura. El tacto en el ejercicio del mando  fue para Bolívar  un instrumento  del cual hizo un buen uso”.