Acercar al lector al hecho histórico latinoamericano










El profesor de Física y Matemática jubilado y escritor a tiempo completo, Enoc Sánchez, escribió la historia novelada "El espíritu de Simón" y yo con su permiso, tomo para este blog, la intención con la que él hizo su trabajo:



Acercar al lector, tanto joven como adulto, no solamente al pensamiento de Bolívar, sino a todo lo que constituyó la gesta independentista Venezolana y Latinoamericana




viernes 27 de enero de 2012

El clero buscó poner al pueblo en contra de Bolívar


 

Bolívar y la Iglesia es el título del IV capítulo del libro “Bolívar ante la política”, escrito por el general de Brigada ®, Héctor Bencomo Barrios, impreso por Editorial Arte (septiembre 2010) y forma parte de la Colección Bicentenario del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y contó con e apoyo de Centro Nacional de Libro y el Archivo General de la Nación.

A juicio del general Bencomo Barios, Simón Bolívar habría entendido desde un principio “la gran utilidad de la Iglesia en la educación moral y socia del pueblo” y dicho entender lo habría llevado “a las múltiples acciones que puso en práctica para sacar el mayor provecho de ésta y de sus ministros”.

Como detalle adicional habría que comentar aquí que algunos escritores han dejado entrever que siempre hubo un enfrentamiento entre el guerrero caraqueño y el sector eclesiástico. Pero presentemos acá lo escrito por el Dr. Gustavo Pereira, en su libro  “Simón Bolívar, escritos anticolonialistas”, (1) de la serie Libertador de la palabra:
 “En aquellas patrias troqueladas y amordazadas por tres siglos de dominación, el aparato clerical católico contrarreformista se había impuesto a la collera esclavista. Perú de Lacroix cuenta cómo las feroces campañas de ese clero intentaron predisponer  a las clases populares contra los ejércitos libertadores. Pese a ello Bolívar respetaba esas creencias populares y tenía por costumbre  acudir regularmente  a misa aunque ignoraba  absolutamente  el momento en que debía ponerse de rodillas, o mantenerse en pie, o sentarse, además de que nunca se persignaba. Interrogado  sobre dichos asuntos, explicaba que no gustaba de entrar  en metafísicas que descansaban sobre bases falsas:
-Me basta saber  y estar  convencido  de que el alma tiene la facultad de sentir, es decir, de recibir las impresiones de nuestros sentimientos, pero que no tiene la facultad de pensar , porque no admite ideas innatas. El hombre tiene un cuerpo material y una inteligencia representada por el cerebro, igualmente material, y, según el estado actual de la ciencia,  no se considera ala inteligencia sino como una secreción  del cerebro; llámese, pues, este producto alma, inteligencia, espíritu, poco importa  ni vale la pena disputar  sobre ello: para mi la vida no es otra cosa sino el resultado de la unión de dos principio, a saber: de la contractilidad, que es una facultad de cuerpo material, y de la sensibilidad, que es una facultad del cerebro o de la inteligencia. Cesa la vida cuando cesa aquella unión; el cerebro muere con el cuerpo, y muerto el cerebro no hay más de secreción de inteligencia. Deduzca usted de ahí cuáles serán mis opiniones en materia de Eliseo y de Fánaro o Tártaro y mis ideas sobre las ficciones sagradas que preocupan todavía tanto a los mortales”.   
Un predicador que pide que maten a un líder político
El tema de los hombres con grandes visiones políticas y la visión de la iglesia, siempre con intenciones hegemónicas desde que existe, no es nuevo en el mundo y, precisamente en este tiempo, ha sido posible levantar el velo sacramental con el que se ha cubierto la iglesia católica y apreciar que se trata de un antiguo poder imperial religioso que logró en el pasado un estricto control sobre la humanidad y sus riquezas, apoyado en bases que no tienen explicación científica alguna y que chocan con el conocimiento que la ciencia expone a mundo actual.
 Ya más en dirección a este tiempo moderno y contemporáneo, es posible ver cómo el discurso clerical no cambia y así, su dirigencia mundial levanta espadas y se coloca al lado de los poderes dueños del capital para intentar agredir a los gobiernos de pueblos que buscan un camino distinto a la sumisión, la agresión y luchan por la dignidad y soberanía de sus naciones. Por eso nada extraña escuchar o leer proclamas o palabras de fanáticos religiosos que son capaces de pedir la muerte de otros seres humanos.
Es conocida a nivel mundial, la locura de Pat Robertson, un tele predicador y fundador de la Coalición Cristiana de Estados Unidos y quien también fuera ex aspirante a la Casa Blanca, quien le solicitó al jefe del gobierno de EE.UU. George Bush, en uno de sus sermones por televisión, que asesinara a Hugo Chávez, al que calificó de peligro terrorífico para USA.
A lo anterior habría que adicionar las variadas declaraciones de unos cuantos sacerdotes venezolanos, alejados del sentir de la población, que se ubican en la denominada Conferencia Episcopal Venezolana, como es el caso del Cardenal Jorge Urosa Savino, quien ha expresado su crítica a diversas leyes de la revolución bolivariana ”que considera inconstitucionales y que constituyen una gran preocupación para el pueblo, un atentado contra la democracia y el pluralismo político, como por ejemplo la referida a la educación y la de los procesos electorales, sobre las que los obispos ya se han pronunciado oportunamente”, como citó un medio web, pero  que nada tienen que ver con la realidad  porque precisamente en materia de educación el país tiene en la actualidad más de 9 millones de personas que estudian, en diversos niveles y en materia electoral el modelo venezolano ha sido considerado como uno de los más transparentes del mundo.
Conductas clericales del presente, iguales a las del pasado
El sacerdote, valga decir, solo expresa lo que la oligarquía venezolana manifiesta a través de los voceros de los partidos que la representan, negándose a aceptar  que la mayoría ciudadana respalda al actual presidente de los venezolanos e ignorando cuando se cuestiona al anterior Cardenal Velásquez –a quien sucede Urosa- quien fue uno de los primeros que firmó a favor de Pedro Carmona Estanga, cuando éste llegó al poder con un golpe de Estado, que duró horas porque el pueblo que respalda a al presidente Hugo Chávez lo devolvió a Miraflores.  
La cuestión, a nuestro modo de ver las cosas y observando las conductas de hoy iguales a las del pasado, es que Simón Bolívar, como era de esperarse para quien planteara las ideas de libertad, soberanía, igualdad y rechazo a la esclavitud, al hacerlo, chocaba de frente contra quienes eran partidarios de la sumisión y obediencia de los hombres y mujeres de los pueblos americanos al poder político, económico, militar y clerical de la época.
Y en cierto modo eso s lo que plantea  el general Héctor Bencomo Barrios cuando dice que “Independientemente de las creencias de Bolívar  y de sus ideas acerca de la religión, nuestra afirmación es que él no podía exhibir ante sus gobernados  una conducta contraria al credo y a la idiosincrasia de éstos. Durante 300 años el pueblo americano fue objeto de un adoctrinamiento impuesto por los europeos. Esa acción, llamada por ellos evangelización, era una de las muchas que realizaron en obsequio de lo que la Historia denomina conquista y colonización, que no fue otra cosa que dominación. Por ello, fue tarea muy difícil, por no decir imposible, cualquier intento de cambio del comportamiento de los habitantes ante la iglesia, si es que dentro de los planes del líder de la revolución hubiesen estado presentes acciones contra ésta, por no ser de la aceptación pública”.
A juicio de Bencomo Barrios, lo que buscaba Bolívar es que la iglesia dirigiera sus actividades a favor de los pueblos liberados, con la aspiración, quizá el sueño, de que el clero modificase su conducta, para entonces contraria a los intereses republicanos. Pero como se ha visto, no solo en Latinoamérica sino en muchas otras latitudes, la conducta de algunos sectores del clero se pronuncia hacia la oligarquía, hacia los dueños de dinero. De hecho, la iglesia católica es una de las instituciones más poderosas del mundo, económicamente hablando.

Bencomo Barrios Héctor
Bolívar ante la política
Editorial Arte 09/2010 
Colección Bicentenario
Ministerio del Poder Popular para la Cultura

jueves 1 de diciembre de 2011

Bolívar, el hombre de las dificultades





Nunca ha sido fácil escribir sobre Simón Bolívar y por eso, le concedo desde este blog mucha importancia a esos hombres que se dedicaron y se han dedicado a investigar la vida de este genio latinoamericano. Y además, la vida del Libertador fue y sigue siendo tan ejemplar que ha insuflado, aún después de hacer la guerra y morir decepcionado, el espíritu de los latinoamericanos de revolución.
Pero, ¿Lo sabemos todo sobre El Libertador?
Indalecio Liévano Aguirre, cuyo libro Bolívar, ha sido considerado una obra biográfica y apasionada sobre este importante y verdadero héroe Latinoamericano, nos presenta  en el Capítulo XV, La tierra prometida,  la descripción que hace un oficial británico, integrante del primer regimiento de lanceros venezolanos sobre este guerrero y que considero necesario dejar acá, con la idea de que tengamos una aproximación más sincera hacia este grande hombre:
(,,,) Cuando yo conocí a Bolívar tenía treinta y cinco años; no era alto, pero bien proporcionado  y bastante flaco. Llevaba un casco, una chaqueta de paño azul con vueltas rojas y tres series de botones dorados, pantalones azules y, a guisa de zapatos, sandalias de cuero (…) Los oficiales que lo rodeaban eran casi todos de color, excepto los generales Páez y Urdaneta. Pocos de ellos tenían chaqueta. Su vestido consistía en una camisa hecha de pañuelos de diferentes colores, muy ancha y con grandes mangas; pantalones blancos rotos, que les llegaban a las rodillas, y un sombrero de hojas de palmera con penacho de plumas. Casi todos estaban descalzos, pero ceñían grandes  espuelas de plata con rodajas de cinco pulgadas, a lo menos, de diámetro.
Pero hay otro momento en que Indalecio Liévano Aguirre, en su libro, nos ofrece la descripción que, de Simón Bolívar da el oficial Gustavo Hippisley, uno de los jefes de las tropas inglesas y e irlandesas que vinieron a luchar a favor de nuestra independencia:
El general Bolívar tiene una apariencia poco interesante, y, no contando sino 38 años, aparenta 50. Su estatura es de cinco pies, seis pulgadas, seco, demacrado, inquieto, febril. Parece haber soportado  grandes fatigas. Sus ojos oscuros, a juzgar por lo que refieren sus amigos, eran brillantes, pero ahora son opacos y pesados. Pelo negro, atado atrás por una cinta; bigotes largos, pañuelo negro alrededor del cuello, gran casaca azul y pantalones del mismo color, botas y espuelas. Ante mis ojos pudo haber pasado por todo, menos por lo que era en realidad. En la hamaca, donde se recostaba hundido, mientras conversaba, no permanecía dos minutos en la misma posición.
Las desobediencias de Páez
Le añadimos aquí lo escrito por Liévano Aguirre, quien sobre los malestares del guerrero apuntó:
“Poco contribuyeron las noticias recibidas en estos tristes días para ayudar a su convalecencia; por ellas supo  que Cedeño había sido batido en Calabozo por Morales, y La Torre había obligado a Páez internarse definitivamente en el Apure. Los Llanos de occidente y del centro estaban perdidos o, cuando menos gravemente amenazados, y la causa republicana, cuyo renacimiento en 1817 había puesto en marcha las excepcionales energías que llevaron sus ejércitos hasta las puertas mismas de Caracas, entraba en peligroso eclipse, pues los territorios aún dominados por los patriotas se encogían  como una piel de zapa; solamente parecía segura la Guayana , punto inicial de partida”.
Señaló el autor que las “apariencias señalaban  a Bolívar  como el culpable del fracaso de la campaña sobre Caracas; pero él sabía muy bien que la causa de la derrota residía en las desobediencias del general Páez, que, preocupado por mantener su feudo del Apure, había privado al ejército republicano, en los momentos decisivos, del necesario apoyo de la caballería llanera. Lo que más ha contribuido –escribía a Brión- a prolongar esta campaña ha sido la temeraria resistencia de San Fernando, y el empeño del general Páez de tomar esta plaza, que siempre se habría rendido con el simple bloqueo que se le había puesto desde mi llegada aquí”. 
Pero hay más sobre  Simón Bolívar, que el escritor colombiano nos entregó en su libro:
“El día 29 de mayo, todavía muy débil, Bolívar subió a una pequeña embarcación de su escuadrilla, que debía conducirle por el Orinoco hasta Angostura, donde estaba próximo a instalarse el Congreso, convocado por él en los momentos de euforia que precedieron a la catástrofe. Pocas horas después se desplegaron las velas y los escombros de San Fernando, capital soñada por Páez para su imperio llanero, se alejaban de su vista, como se alejaban dolorosos recuerdos de esta agitada etapa de su existencia ante las nuevas preocupaciones que, muy a su pesar, le llenaban de inquietud. ¿Cómo recibiría  los leales  las malas nuevas y qué harían los descontentos y los rebeldes  al conocer los últimos contratiempos? Tales eran las preguntas que se formulaba el Libertador, mientras la embarcación se deslizaba  velozmente sobre las ondas del Orinoco, y el general Morillo, convaleciente como él, recibía de su rey, en premio de la victoria, el título de marqués de La Puerta ”.

BOLÍVAR
Liévano Aguirre, Indalecio
Colección Clásicos Americanos/serie Biografías
Tomado de las ediciones de las editoriales Ciencias Sociales y José Martí
La Habana, 2005
Fundación Editorial El perro y la rana, 2011
Alba Cultural


sábado 19 de noviembre de 2011

Guerras de independencia solo generaron cambios en la esfera política



Siempre hurgando en los papeles que reseñan diversos temas de la historia, bien sea venezolana o de otra de nuestra Latinoamérica, nos encontramos con un artículo en el número 23 de Tierra Firme, revista de historia y ciencias sociales (Año 6. Vol. VI, correspondiente a julio-septiembre de 1988), escrito por Mario Molins Pera, de la Escuela de Educación de la Universidad Central de Venezuela, quien refiere que “Las guerras de Independencia hispanoamericanas tuvieron un carácter revolucionario. Pero el resultado  de las contiendas no redundó en una alteración absoluta y total de las estructuras establecidas en las colonias, que es la perspectiva del movimiento revolucionario total, sino que únicamente ocurrieron cambios sociales parciales reducidos a la esfera política y, a veces, en algunos aspectos de las relaciones sociales”.
Destaca Molins Pera, que, si bien los distintos movimientos independentistas de nuestra América fueron llevados a cabo “bajo las consignas de las revoluciones estadounidenses y francesa; sin embargo, lograda la independencia y establecidos los gobiernos republicanos, salvo raras excepciones, se mantuvieron el modo de producción y las formas de propiedad privada vigentes durante la Colonia ”.
El punto es interesante, ahora en estos precisos momentos cuando los venezolanos están participando activamente de una efervescencia política-revolucionaria, en donde hay todo una novedad en planteamientos políticos, institucionales, constitucionales, sociales, educativos, de salud, en materia de religión, del vivir de la gente, de sus derechos, etc.
Y la temática es fuerte y de gran vigencia, porque en el actual proceso político venezolano se habla y se reitera de modo permanente, que la revolución bolivariana, basada en el árbol de las tres raíces (Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora) lo que está haciendo en esta nación, es lograr concluir la verdadera independencia que inició el Libertador de América hace doscientos años.
Por más que sean desarrollados diversos juicios en contra de la revolución bolivariana de Venezuela, no es menos cierto que la efervescencia con acento revolucionario, de cambios necesarios en función de las latinoamericanas y latinoamericanos echó andar en este continente sureño.  
Escribió Molins Pera que “Después de derrocada la Segunda República Venezolana, el Libertador comprendió que la Guerra de Independencia debía convertirse  en revolución social y hacia este propósito dirigió su pensamiento y su acción. Pero a pesar de sus esfuerzos para dar este contenido a la lucha, los intereses de los terratenientes, de los grandes comerciantes y usureros prevalecieron e impidieron llevar a cabo las transformaciones requeridas para lograr la alteración absoluta de las estructuras establecidas, limitándose a lograr una revolución política y algunos cambios en el ámbito de las relaciones sociales. El empeño del libertador de abolir la esclavitud, de dotar de tierras a los combatientes por la independencia, de lograr la liberación social  de la población indígena, en definitiva, de lograr la igualdad social, se vieron frustrados por los intereses de clase de los criollos, por las ambiciones de grupos e individualidades que impidieron lograr los cambios sociales esperados, y por la carencia de movimientos populares organizados”.
Este trabajo de Mario Molins Pera, publicado hace 23 años atrás en la revista de historia y ciencias sociales Tierra Firme, trata una temática histórica-política, que pareciera haber sido escrita en estos días de 2011. Porque eso es lo que está presente actualmente en la tierra de Bolívar, es decir, lograr que ese sueños del Libertador de América se cumpla.
 
 
El pensamiento y la acción internacionalista
de Simón Bolívar
Molins Pera Mario
Tierra Firme, revista de historia y ciencias sociales
Año 6. Vol. VI. 1988

sábado 12 de noviembre de 2011

Bolívar y el socialismo





En su libro “El antiimperialismo e internacionalismo de Bolívar”, editado por el desaparecido Consejo Nacional de la Cultura, Conac, el articulista y ensayista Freddy Yépez nos dice que “Ninguna lucha de nuestro tiempo contra el imperialismo puede dejar de nutrirse del pensamiento de los próceres del pasado que hicieron historia en su tiempo para legarnos identidad y posibilidades de desarrollo social, como tampoco ningún ideal por la emancipación del mundo puede sustentarse buscándole un sucedáneo a la doctrina marxista”.
Tal planteamiento nos lo deja saber al tratar en la publicación, el interesante tema “Bolívar y el socialismo” y donde nos dice que “Bolívar fue un hombre de su tiempo, que supo jugar el papel de la personalidad en la historia de su época en una buena parte de la América Latina. Para reencarnarlo o resucitarlo en otro tiempo, superior al suyo,  es necesario tener el cuidado de entender correctamente las limitaciones de su era, las realidades que le rodearon, y las oportunidades que le fueron provechosas o contrarias a sus voluntades y luchas”.
Tal criterio lo compartimos y lo auspiciamos pues, somos de la idea de que siempre el hombre necesita saber de donde viene para planificar esos pasos que le permitan construir su destino o un destino mejor para su vida. ¿Si no miramos hacia nuestra historia pasada, pasaremos por el mundo como un guisante trangénico encerrado en una bolsa, esperando ser digerido para desaparecer?
Ejemplo vibrador por la emancipación
Y de hecho, Yépez abunda en razón al indicar que “Querer encontrar en el pensamiento de Espartaco, por ejemplo, una categoría acabada y científica que nos defina las características del imperio de su tiempo,  sería como buscar en las ideas de Cristo algún planteamiento proponiendo la propiedad social sobre los medios de producción en su lucha contra el imperio romano. Eso no es posible por más que uno se empeñe en llevar la piedra a la cima a sabiendas que la capacidad física no permite excederse de un determinado peso sin ayuda  de otros factores  de fuerza, donde la tecnología es un elemento esencial. Lo acertado es juzgar la obra y el pensamiento de un importante personaje histórico, como Bolívar por ejemplo, porque de allí se desprenden la necesidad y el deber de tomar, como legado, sus aportes a las luchas e ideas futuras en la búsqueda de redención social”.
Y dice más el ensayista:
“Decir “Al César lo que es del César”, significa dar los méritos a quien se lo merece cuando se trata de individualidad. Lisonjear  a Bolívar no es enaltecerlo sino desmeritarlo; idealizarlo es crucificarlo y no sentirlo como ejemplo vibrador en las luchas por la emancipación de la humanidad”.
Yépez se refiere a un asunto que venezolanos y demás hermanos latinoamericanos sabemos, es decir, que las clases pudientes y oligarcas han venido haciendo uso de escritores e historiadores para escribir una historia que les favorezca. En ese sentido, El Libertador Simón Bolívar y otros héroes y realidades políticas latinoamericanas  han sido objeto de tales escribidores de nuestra historia y, por ende, falsificadas u adornadas de acuerdo a quienes vinieron pagando.
 Al respecto, Freddy Yépez escribe que “Don Mario Briceño Irragorry es, en mi humilde manera de interpretar a Bolívar, quien mejor ha escrito sobre el alfarero de naciones. Bien vale la pena leerlo y estudiarlo.

YÉPEZ Freddy
El antiimperialismo e internacionalismo de Bolívar
Ministerio del Poder Popular para la Cultura
Consejo Nacional de la Cultura
1ra. Edición 2007
Caracas-Venezuela  

martes 11 de octubre de 2011

Patriotas marinos venezolanos por mares de Cuba


Interesante leer Bolívar y la Independencia de Cuba, un ensayo escrito por el lamentablemente fallecido investigador cubano e historiador Francisco Pérez Guzmán. Llama la atención su trabajo porque pone en contacto a los amantes de la historia de América Latina con aquellas circunstancias que caracterizaron la identificación y emoción con las ideas independentistas que el venezolano Simón Bolívar motorizaba para ese tiempo de 1800.
Pérez Guzmán, Premio Nacional de Ciencias Sociales, nos entrega nombres y hechos en los que participaron aquellos latinoamericanos y hasta europeos que se sintieron identificados con las ideas libertarias de la América hispana. Saber, por ejemplo, que el mallorquín Juan Bautista Picornell, el mismo que junto a José María España y Manuel Gual había elaborado un programa revolucionario “que planteaba restituir al pueblo americano su libertad  y orientaba la insurrección como medio para obtenerla”, fue desterrado de Venezuela una vez que la conspiración fue descubierta, y llegó a Cuba, donde trabajó como maestro y boticario.     
Pero hay otros como los venezolanos Juan Jorge Peoli y su esposa Socorro Mancebo, partidarios de las ideas bolivarianas y de las cuales se encargaron de propagar. Escribió el autor de “La guerra en La Habana ” que la pareja sostuvo “correspondencia con el Libertador y sufragaron con su dinero las compras de armamentos para la insurrección que se preparaba en 1823. Socorro Mancebo estaba unida por lazos familiares a la cubana Inés Mancebo, radicada en Venezuela. La antillana había alimentado con su leche materna  a Bolívar durante su infancia. Este hecho sacado a luz por la investigadora  Mary Ruiz de Zárate, evidenció, entre otras cosas, el grado de identificación de los Mancebo con el Libertador”.
Otro independentista que apreció las cualidades de Bolívar
Anotó Pérez Guzmán, también conocido como Panchito, en su libro “Bolívar y la Independencia de Cuba” que otro de las personas de conocida trayectoria independentista fue el médico colombiano José Fernández Madrid y Fernández de Castro, nacido en Cartagena de Indias, Colombia, con una ascendencia familiar de una gran rancia aristocracia española.
Mientras estuvo en Colombia, participó activamente en lo que algunos denominaron la marea independentista, una fuerza antiespañola y patriota que se desarrollaba con mucho brío. Madrid conoció a Simón Bolívar en 1814 y apreció sus “cualidades de dirigente del proceso independentista. Después de ocupar la presidencia de las Provincias Unidas, pasó al exilio, donde escribió memorias científicas  y ejerció la medicina. En La Habana alcanzó gran prestigio intelectual y su reputación era más que suficiente para ser aceptado como miembro estimado de la Sociedad Patriótica , transformada después  en Sociedad Económica de Amigos del País”.
Narra el escritor que el médico y poeta colombiano no se conformó con ejercer la medicina, escribir poesías y visitar a los amigos mientras estaba en La Habana , sino que “Pensó que luchar en Cuba contra el poder español contribuiría a extirpar  del continente su nefasto sistema opresor. Basado en la unidad continental, propagó las ideas bolivarianas, y de las palabras pasó a las acciones emancipadoras cuando, en unión de otros hispanoamericanos y naturales de la Isla , comenzó a conspirar”.
La lista de amantes de la independencia no era pequeña.
A los nombres antes citados habría que agregar  los de Félix M. Tanco y Barrientos, ambos de raíces colombianas, como escribió el cubano Pérez Guzmán, “Ambos fueron gestores del movimiento insurreccional de inspiración bolivariana que estremeció a la Isla en 1823” .
Sumemos también los nombres del ecuatoriano Vicente Rocafuerte y el argentino José Antonio Miralla, ambos, junto Fernández Madrid desarrollaron una gran actividad política al escribir en impresos como El Argos y El Americano Libre y no contentos con eso, de la lucha ideológica pasaron a desarrollar acciones prácticas concretas.
Cuenta el cubano Pérez Guzmán que el ecuatoriano Vicente Rocafuerte, al parecer de Guayaquil, que había conocido a Bolívar, recordó:
“Había entonces en La Habana una sociedad muy secreta, que estaba en correspondencia activa con otra de Caracas y que presidía  el mismo Dr. Fernández Madrid, muy conocido entre nosotros por sus virtudes, su distinguido talento y sincero patriotismo; él me hizo el favor de iniciarme en los misterios de esa patriótica  asociación y, desde entonces, quedamos estrechamente unidos por los vínculos de la más franca y tierna amistad…”
Cuenta el fallecido periodista e integrante de las FAR que “La labor  realizada en La Habana por los revolucionarios del continente fue muy meritoria. Desde el prisma histórico, trajeron a Cuba la solidaridad hispanoamericana y contribuyeron a formar la conciencia de la nacionalidad en un sector de la población. Difundieron la verdadera imagen y el pensamiento de Simón Bolívar cuando el gobierno colonial de Cuba se esforzaba por detractarlo. Y sobre la levadura bolivariana construyeron los cimientos de la gigantesca conspiración que, conocida después como  Soles y Rayos de Bolívar, pasó a ser la organización política más temida por el poder  colonial  durante el primer cuarto del siglo XIX cubano”.
Los corsarios patriotas
Nos explica el historiador, por otro lado, que la motivación y estímulo por las ideas bolivarianas llegó a Cuba también de la mano de los llamados corsarios patriotas, quienes apuntalados en los conceptos de guerra a muerte y de guerrear y ser contundentes con el enemigo donde quiera que estuviese, los guerreros del mar venezolanos y neogranadinos, invadieron las aguas de la Isla Antillana.
Al respecto, escribe Pérez Guzmán que “Sus acciones iban más allá de atrapar embarcaciones españolas; una muestra significativa fue el ataque de los venezolanos al puerto de Manzanillo, el 8 de octubre de 1819, en el cual demostraron una osadía sin límites.
También el escritor nos amplía la información al señalarnos que la relación de las incursiones de los corsarios patriotas de Venezuela a lo largo y ancho de Cuba fue bastante extensa. Es posible que pocos venezolanos y demás latinoamericanos sepan  que nuestros marinos insurgentes “Sin temor a la Marina española y con inteligencia, cumplían sus objetivos de propagar las ideas independentistas de Cuba. A manera de ilustración exponemos el informe del teniente gobernador de Baracoa al Capitán General Dionisio Vives, donde le expresa que corsarios colombianos habían apresado las balandras españolas Esperanza y Manuela en el Surgidero de La Caleta , a 12 leguas de esa ciudad. Y más adelante agrega que la tripulación fue despojada del cargamento que transportaba y le permitieron  continuar de viaje con la condición de que distribuyeran los impresos que le entregaron. La propaganda que el citado  teniente gobernador le remitió a la máxima autoridad de la Isla el 9 de diciembre de 1823, estaba redactada en los términos siguientes:
República de Colombia
Habaneros.
Hermanos de la Isla de Cuba:
Colombia ha sabido de vuestros gloriosos esfuerzos, ella pronto los auxiliará con todo su poder; el reinado de los tiranos ha acabado en América, ella está llamada al rango independiente que debe ocupar entre las naciones del universo. El Libertador de Colombia, y sus soldados los saludan amigable y fraternalmente.
Finalmente, nuestro investigador nos dice que el mensaje de solidaridad entregado por los corsarios patriotas de Colombia hacía un reconocimiento  al trabajo revolucionario que adelantaban los “conspiradores descubiertos en 1823 y alentaba la esperanza de la ayuda bolivariana para liberar a Cuba. De esa forma contribuían  a fomentar los ánimos revolucionarios y plasmaban  el poder alcanzado por los patriotas de la Gran Colombia ”.

domingo 9 de octubre de 2011

Mintieron en contra de Bolívar y otros lo siguen haciendo ahora



No es fácil plasmar una idea cuando no se tienen muy claros los datos que forman parte de ella. Por ejemplo, libertar a Puerto Rico y a Cuba se ofrece entre las muchas ideas, aparentemente sueltas, de uno de los más grandes héroes de la historia mundial como lo fue Simón Bolívar y quienes compartían con él las inquietudes revolucionarias en nuestra América Hispana. Unos creen que fue así, mientras otros no comparen esa opinión.
El cubano Francisco Pérez Guzmán, profesional de la mecánica de motores y de fuselaje de MIG-15, de la cual fue docente y que posteriormente abandonó para dedicarse al periodismo y luego a la historia. En su libro “Bolívar y la Independencia de Cuba, cita la obra del colombiano Germán Cavelier,”La política internacional de Colombia, en la cual dice:
“…el punto difícil de dilucidar  y referente a todo problema, es el de saber  si las amenazas colombianas reinvasión a Cuba fueron tan solo una parte de la ofensiva diplomática contra España o si fue en realidad un plan definido y concreto, una intención decidida que abortó a causa de la oposición de los Estados Unidos y de la Gran Bretaña. Webster se inclina a lo primero, pero los documentos diplomáticos  indican lo segundo”.
A veces cuesta creer que un hombre de la talla del Libertador, que mantuvo una visión, convicción, espíritu, fuerza y una rectitud a toda prueba no haya tenido en mente la libertad de Puerto Rico y Cuba. Es interesante recordar que, en su Carta de Jamaica (Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla) se haya expresado con relación a ambas islas en los siguientes términos:
“Las islas de Puerto Rico y Cuba que entre ambas pueden formar una población de setecientas a ochocientas mil amas, son las que más tranquilamente poseen los españoles, porque están fuera del contacto con los independentistas. Más, ¿No son americanos estos insulares? ¿No son vejados? ¿No desean su bienestar?”. (1)
Hay otra idea de Bolívar expuesta en la misma Carta de Jamaica, que a nuestro modo de ver, pareciera dar fortaleza a la tesis de que no era simplemente parte de una ofensiva diplomática contra España.
Veamos:
“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la perfección del Gobierno de mi Patria, no puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el momento regido por una gran República; como es imposible, no me atrevo a desearlo, y menos deseo una monarquía universal de América, porque este proyecto, sin ser útil, es también imposible”. (2)
Hay, en este par de párrafos varios asuntos muy claros, determinantes, diríamos, como el deseo firme del héroe americano de libertad y gloria a los ciudadanos de ambas islas  de saber que sus habitantes eran vejados por la monarquía española y por otro lado, que los sabía merecedores de bienestar. Por eso es increíble que el Libertador no haya mantenido firme su línea independentista frente a dichas islas.
Hay que leer y entender con frialdad las palabras vertidas por el glorioso venezolano en la Carta de Jamaica cuando escribe:
“Los americanos, en el sistema español que está en rigor, y quizá con mayor fuerza que nunca, no ocupan otro lugar  en la sociedad que el de siervos propios para el trabajo”. (3) 
¿A que se refirió Simón Bolívar cuando habló de siervos propios para el trabajo? ¿Acaso no se refería a la esclavitud de los americanos? De hecho, insiste en la Carta en reiterar lo que somos cuando señalaba que si acaso para los españoles no éramos otra cosa que simples consumidores, con muchas restricciones, impedimentos, en fin, que los americanos estábamos en estado negativo. Ahora bien, ¿Simón Bolívar excluía a los habitantes de Puerto Rico y Cuba de su amplísimo diagnóstico sobre los americanos de aquella época?
Los llamados ecos bolivarianos  en Cuba
La investigación de Francisco Pérez Guzmán, por cierto, ganadora del Premio de Investigación Histórica del Concurso  26 de Julio del MINFAR (Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias) en 1983, nos dice que en septiembre de 1810 comenzaron a llegar a Cuba las primeras familias que vivían en enezuela, a consecuencia del proceso emancipador que se iniciaba en la América del Sur. Refiere el autor del importante ensayo, desde la primera página, que si bien al principio eran pocas las familias, a medida que aumentaban los acontecimientos “…centenares de mujeres, niños, ancianos, esclavos y militares acrecentaron un éxodo que parecía no tener fin”.   
“En 1813 –cita- los santiagueros vieron atracar en el muelle de legendario puerto de su ciudad al bergantín Luxan y a la balandra Tres hermanos. De esas embarcaciones descendieron ciento quince personas, veintiséis eran oficiales y soldados. De sus labios conocieron cómo los insurgentes se habían apoderado de Cartagena, lo cual motivó la marcha precipitada de ellas para no caer prisioneras de los patriotas. Esas mismas escenas se repetirían  durante los casi once años que abarcaría el proceso emancipador de Venezuela, Nueva Granada, Ecuador y Perú”.
Nos adiciona Pérez Guzmán  que entre 1821 y 1823 llegaron a Santiago las tropas derrotadas en Coro por los patriotas “divisiones completas, como la del general Francisco Tomás Morales, que capitularon en Maracaibo, y el Regimiento de León, rendido en Cartagena de Indias”.
Mentían como ahora otros lo hacen ahora
Explica el fallecido historiador que por todos esos años también llegó a Cuba la imagen distorsionada de Simón Bolívar, la cual era un producto de las voces de la soldadesca y oficialidad derrotada. Nada nuevo porque la mentira continúa siendo usada como herramienta de destrucción. La Derecha oligárquica y elitesca, siempre ha reacionado contra toda idea de libertad e igualdad. Pero veamos como relata Pérez Guzmán aquellos malestares contra nuestro Libertador:
“Secundados por familias aristocráticas, relataban (los derrotados) a su manera  las incidencias de la cruenta guerra. Bolívar devenía un fanático y visceral enemigo de los españoles. Sin escrúpulos, mentían  cuando aseguraban que, por órdenes del Libertador, familias hispanas habían sido asesinadas, y que su ateísmo lo impulsaba a incendiar y saquear las”.
Pero hay más:
“El Bolívar presentado por los colonialistas, vencidos en la América del Sur, y que ahora desataban  su ira contra los vecinos de la Isla, era portador de la anarquía, la destrucción de las propiedades, de la inmoralidad y constituía el enemigo número uno de la familia. Su concepción antiesclavista, reiteraban una y otra vez, había propiciado que los negros, alentado en su odio salvaje de razas , masacraran a los blancos”.     
Señala el autor en su ensayo, que la versión descrita antes, no siempre consiguió oídos cautivos, como ocurrió en Puerto Príncipe (Camaguey) en 1822,  cuya población salió a las calles a elevar su frenética voz de protesta cuando se enteraron que querían enviar hacia su pueblo el Regimiento de Infantería de León, el cual había sido expulsado de Colombia un año antes. Y hasta un impreso circuló por aquellos días donde dejaban clara su posición. El impreso fue redactado por el peruano Manuel Vidaurre Escalada, para el momento Oidor de la Real Audiencia y en uno de sus párrafos decía:
-Esas tropas componen una parte de las que han derramado muchísima sangre de nuestros hermanos los de América. (…) Los soldados ofendidos por los americanos valientes que los arrojaron de sus países, ¿no querrán tomar la revancha en el inocente y pacífico principeño?
Reconoce este autor revolucionario que fue Francisco Pérez Guzmán, el hecho de que si bien Cuba se convirtió en una especie de refugio para las tropas colonialistas  que salían derrotadas de América del Sur, no fue menos cierto que también la Isla recibió a muchos hispanoamericanos que llegaron como emigrados políticos. Pero lo cierto del caso es que, para el ensayista cubano “A venezolanos, granadinos, ecuatorianos, argentinos y peruanos, entre otros, se debe en gran parte el acercamiento de los independentistas de la mayor isla de las Antillas al pensamiento del Libertador”.   


PEREZ GUZMÁN Francisco
Bolívar y la independencia de Cuba
(Tomado de la primera edición de1988)
Colección Alba Bicentenario
Editorial de Ciencias Sociales, 2010
Instituto Cubano del Libro

(1), (2) y (3)
PEREIRA Gustavo
Simón Bolívar, escritos anticolonialistas.
Fundación Editorial El Perro y la rana. 2007
http://www.elperroylarana.gob.ve    

domingo 7 de agosto de 2011

Bolívar legó al futuro la verdad de la amenaza estadounidense

 

 



El upatense Freddy Yépez en su ensayo “El antiimperialismo e internacionalismo de Bolívar”, al referirse a la visión que el Libertador tenía sobre Estados Unidos, encabeza el punto indicando que “Si algo legó al futuro el Libertador Bolívar como la verdad verdadera internacional más importante de su tiempo fue avizorar lo que sería Estado Unidos para la América”. 
Y, ciertamente, ha sido y sigue siendo para venezolanos y latinoamericanos una gran verdad, es decir, que esa nación se convertiría en una amenaza para los habitantes de Centroamérica, el Caribe y el continente suramericano, porque no es secreto alguno que los líderes de esa nación se han caracterizado por intentar manejar no solo los destinos de nuestros países sino nuestros recursos, para lo cual se han valido de todas las triquiñuelas posibles.
Anotó Yépez que “El Congreso Anfictiónico de Panamá se inauguró el 22 de junio de 1826, cuando ya los caudillos, con suprema ambición de mando nacional, no mostraban casi ningún interés por la unión internacional de los estados latinoamericanos y, mucho menos, por la integración de los pueblos de la América Meridional. A las clases y sectores populares carentes de medios de producción o de bienes para una subsistencia digna poco les importaba la unión o desunión, siempre y cuando hubiera política que contribuyera a la solución de sus más urgentes necesidades materiales. Esta era la verdad en ese tiempo, porque de haberles interesado la idea del Libertador, nadie debería dudar de las revueltas que se hubiesen producido en apoyo al gran conductor de naciones y pueblos, Simón Bolívar”.  
Desprendimiento de los ideales  
Un asunto observamos con lógica claridad y es que para aquel tiempo, las regiones liberadas por el héroe suramericano se encontraban en un proceso de recuperación socioeconómica, mientras los herederos de las victorias gestadas por el Libertador se desprendían de los ideales y asumían, como lo hicieron, sus intereses personales. Simón Bolívar araba en el mar con su propuesta de unificar a los nuevos países en una gran nación.
La lucha internacional
Refiere el ensayista que “Para Bolívar, la independencia de una nación no podía interpretarse  sin la independencia de otras naciones; es decir, sin la lucha internacional y solidaria por el objetivo común, la estrategia de un mismo fin”.
Para este autor, nuestro héroe suramericano había previsto dadas las características como nacía EE.UU., con una amplia economía, “la formación de un imperio para someter  a su designio al resto de las naciones del continente americano. De allí su interés y la lucha por la unidad latinoamericana, mientras que la dirigencia política gobernante de Estado Unidos lo hacía por la división, la desunión de nuestros países y pueblos, para así coronar su reinado imperialista. Y en América Latina no faltaban los epígonos de las autoridades gringas”. 
Revisar la ingerencia
Si revisamos el rol de la ingerencia de los Estados Unidos en nuestro continente suramericano, habría que escribir mucho, de modo que nos limitamos con citar un solo ejemplo, como es el caso de Cuba, nación que viene soportando un inmoral asedio por parte del imperialismo estadounidense, a punto que éste país de origen anglosajón, que se encuentra en una devastadora crisis económica, piensa invertir cerca de 200 millones de dólares en planes contra la revolución cubana, intentando, como siempre ha hecho crear un desequilibrio en la sociedad de la isla del prócer Martí.
Adiciona Freddy Yépez que “El Estado estadounidense, con su perniciosa política de aparente neutralidad, venía dando prueba de sus rasgos de ave de rapiña, su ambición de tonina, para predominar sobre América Meridional. En 1817 dos barcos (Tigre y Libertad) -¡que ironía!-, de comerciantes gringos, fueron retenidos por los patriotas en Guayana, cuando trataban de hacer llegar armas y otros recursos bélicos al ejército español. El gobierno de Estado Unidos, ofendido como suele sentirse cuando le descubren su macabro intervencionismo contrarrevolucionario en los asuntos de otras naciones, no solo exigió la devolución de las naves, sino también –prueba del descaro-indemnización por daños causados a los neutrales”.
El alerta del Libertador
Sostiene Freddy Yépez en su trabajo que el Libertador, en 1918 “alertaba sobre la actitud de los mandatarios gringos en relación con la lucha independentista de las naciones latinoamericanas”.
Enriquece el autor el planteamiento anterior al seguir comentando el caso de las citadas naves, indicando que “Bolívar le dijo a Irvine (Bautista, enviado estadounidense) en Angostura que “Los ciudadanos americanos (…) olvidando lo que se debe a la fraternidad, a la amistad y a los principios liberales que seguimos, han intentado  y ejecutado burlas al bloqueo y el sitio de las plazas de Guayana y Angostura, para da armas a unos verdugos y para alimentar unos tigres, que por tres siglos han derramado la mayor parte de la sangre americana…No son neutrales los que prestan armas y municiones de boca y de guerra a unas plazas sitiadas y legalmente bloqueadas”.
Por cierto, valga el detalle: Existe una publicación que reseña la web Bicentenario de las Américas, aunque no leída por nosotros, que trata sobre las comunicaciones entre Simón Bolívar y Juan Bautista Irvine, agente enviado por el gobierno estadounidense para tratar el caso de las goletas capturadas por los patriotas, Constancia Histórica Venezuela Vs. USA. La nota de la web señala que La correspondencia entre Bolívar e Irvine es el primer enfrentamiento entre un país latinoamericano con los Estados Unidos. La altura intelectual de Bolívar, el conocimiento de las relaciones internacionales y del Derecho de gentes, colocan en su lugar al agente de U.S.A. Irvine utiliza el lenguaje de la escuela de Washington; prepotencia, desconocimiento, mentira, falsa ironía y desvío de los problemas que trata el asunto aludido”.

YÉPEZ, Freddy
El antiimperialismo e internacionalismo de Bolívar
1ra. Edición 2007
Consejo Nacional de la Cultura
Ministerio del Poder Popular para la Cultura