Acercar al lector al hecho histórico latinoamericano










El profesor de Física y Matemática jubilado y escritor a tiempo completo, Enoc Sánchez, escribió la historia novelada "El espíritu de Simón" y yo con su permiso, tomo para este blog, la intención con la que él hizo su trabajo:



Acercar al lector, tanto joven como adulto, no solamente al pensamiento de Bolívar, sino a todo lo que constituyó la gesta independentista Venezolana y Latinoamericana




sábado, 10 de octubre de 2009

Desencanto por la disolución de Colombia


El inconmensurable legado de Andrés Bello

Formar, encaminar y alumbrar a los pueblos americanos es uno de sus grandes legados al continente del Americano Ilustre


Manuel López

Andrés Bello fue es uno más entusiastas forjadores del ser americanista de las nuevas sociedades emancipadas. No solo por los aportes a la gesta de independencia, sino por los esfuerzos por darle personalidad propia al castellano hablado en la América hispana con su Gramática de la lengua castellana.
El filólogo e intelectual Ángel Rosenblat decía que “Andrés Bello es, sin duda, el primer humanista de nuestra América, una especie de Goethe hispanoamericano”. Su fervor a la Patria Bolivariana aunque inconfesa está plasmada en el poema Canto a la disolución de Colombia, en el que expresa su desilusión con los gobernantes que no supieron mantener el legado de Simón Bolívar, la unión de Colombia: “Mirad, mirad en cuál congoja y duelo / a la Patria sumís, que la unión santa / con voz llorosa invoca y suplicante”.
Su poesía es la obra íntima de toda la vida, su biografía espiritual, dice de su obra poética Fernando Paz Castillo, mientras que Arturo Uslar Pietri lo ve como pedagogo. “No fue movido tan sólo por el amor de la belleza literaria y por el placer de conocer. En todo momento parece sentir que le está encomendada una misión primordial, la de enseñar, encaminar y alumbrar”.
La inmensa tarea que se echó sobre sus hombres a favor de la educación de sus hermanos del continente es otro de sus legados a los pueblos americanos. Maestro del Libertador, integrante de la misión diplomática que viajó a Londres para solicitar apoyo a la causa independentista de los patriotas venezolanos en 1810, su infancia y juventud correspondieron a las últimas tres décadas coloniales hasta 1810.
Sin perder de vista a América
Fue ese año que los acontecimientos políticos lo llevaron al viejo mundo, un viaje que duró 19 años y del que no volvió a su patria. Su permanencia en la capital del imperio británico es considerara por algunos historiadores fundamental para su formación intelectual y la universalización de sus ideas. Asiduo visitante de la biblioteca de Francisco de Miranda en Londres, Bello no pierde de vista a América, la estudia y analiza en la búsqueda de una comprensión razonada del hecho americano.
Bello decide su regreso a América el 14 de febrero de 1829 y por circunstancias del destino no llega a Caracas, sino que lo acogen en Santiago de Chile, una jugada del destino que sella su vida hasta el final de sus días y que reafirma su visión americanista. Las sociedades americanas deben construirse su propio rumbo, reiteraba con insistencia el intelectual universal.
Educador de raíz
Un gran movimiento surge y barrerá con todos los obstáculos que se le opongan, decía el insigne maestro de América, Andrés Bello, con referencia a la potencialidad de la formación del pueblo. La instrucción debe ser inteligible, que los niños entiendan lo que aprendan, agregaba el maestro del Libertador, un defensor en tiempos remotos, en el siglo XIX, de la educación popular.
“La universal difusión de los conocimientos", la catalogaba el avezado intelectual, creador de la Gramática castellana, como una necesidad de los pueblos para su avance. Bello fue un defensor de la educación para todos y todas, porque es un instrumento de liberación.
Americano ilustre
Andrés de Jesús María y José Bello López nació en Caracas el 29 de noviembre de 1781 y murió en Santiago de Chile, 15 de octubre de 1865. Fue uno de los humanistas más importantes del continente americano a lo largo del siglo XIX. Filósofo, poeta, filólogo, educador y jurista vivió en la capital de la Capitanía General de Venezuela hasta 1810. De una profunda educación, participó en el proceso revolucionario que llevaría a la independencia de su país. Como parte del bando revolucionario, integró una misión diplomática a Londres, lugar en el que residiría por casi dos décadas, realizando diversas labores. En 1829 se embarca para Chile, donde es contratado por el Gobierno para realizar diversas labores en el campo del derecho y las humanidades, fue tan reconocido su trabajo que le otorgaron la nacionalidad chilena por gracia.
En Santiago alcanzaría a desempeñar cargos como senador y profesor, además de dirigir diversos periódicos del lugar. En su desempeño como legislador sería el principal impulsor y redactor del Código civil, una de las obras jurídicas americanas más novedosas e influyentes de su época. Bajo su inspiración y con su decisivo apoyo, en 1842, se crea la Universidad de Chile, institución de la que se convertirá en su primer rector por más de dos décadas. Entre sus principales obras se cuenta: Gramática de la lengua castellana, Principios del derecho de gentes, la poesía Silva a la agricultura de la zona tórrida y el Resumen de la historia de Venezuela.

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