Acercar al lector al hecho histórico latinoamericano










El profesor de Física y Matemática jubilado y escritor a tiempo completo, Enoc Sánchez, escribió la historia novelada "El espíritu de Simón" y yo con su permiso, tomo para este blog, la intención con la que él hizo su trabajo:



Acercar al lector, tanto joven como adulto, no solamente al pensamiento de Bolívar, sino a todo lo que constituyó la gesta independentista Venezolana y Latinoamericana




martes, 5 de enero de 2016

¿Los latinoamericanos conocen a Lemba, el esclavo rebelde?



 


La lectura siempre será grata, impactante pero maravillosa, porque nos ayuda a descubrir lo que desconocemos y nos conduce a ampliar o reforzar, potenciar las ideas que tenemos con respecto a algo.
Hemos leído bastante acerca de la inmensa barbarie que los españoles cometieron cuando se aparecieron por los lados de nuestro continente, bautizado como América en un presunto homenaje a otro español, Américo Vespucio, que comentó que había un gran parecido como estaban construidas  las viviendas de los indígenas en el lago de Maracaibo, Venezuela, con las de Venecia.
Pero lo que los latinoamericanos desconocemos –por eso es importante la lectura y que todos leamos- es que existió en el Caribe, específicamente en la antigua isla de La Española, hoy República Dominicana, un bravo negro africano, arrancado de lo que hoy conocemos como la República Democrática de Congo,  y conducido  a la comentada isla caribeña, que actualmente comparte con Haití.
Nos referimos a un joven africano, capturado y conducido como esclavo a la Española y luego bautizado por los españoles como Juan Sebastián, pero que llevó el apelativo Lemba y cuyo significado se refiere al nombre que “…es dado a un niño nacido durante la reconciliación de un clan que antes vivía bajo conflictos y amenazas de guerra y ese niño llamado Lemba representaba el símbolo vivo de la paz lograda…”, escribió Libio Amaury Matos, un profesional del aérea financiera, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y con una oficina de consultoría en Estados Unidos.
Lo que nos escribe Amaury Matos  es que Lemba fue capturado en la geografía de la tribu de Nodongo, ubicada en el occidente del continente africano en el siglo XIV. No deja de referirnos detalles y así se remonta al pasado para recordarnos que los primeros que andaban en negocio de la esclavitud fueron los árabes, después seguidos por los portugueses, que vieron en la esclavitud algo que arrojaba más beneficios que el comercio de especies, oro, marfil y otros.
Y los españoles, que no se quedaban atrás, compraban los esclavos  a través de la Casa de Contrataciones de Sevilla, pero luego entrarían en el negocio, viendo que era bastante lucrativo y además, por el hecho de que los indígenas rechazaban el trabajo a que los sometían los españoles, de modo que utilizaron a los esclavos.
Parece interesante que se diga lo que refiere el autor, de que los esclavistas portugueses siempre contaron con la ayuda de tribus africanas que actuaban como cómplices de los lusitanos, por supuesto a cambio de otros beneficios.  
El bandidaje europeo  
Al continuar su relato, Amaury Matos escribe que “El hombre africano convertido por los europeos abruptamente en esclavo, vergonzoso y abominable, en tiempos pasados constituyó el principal producto de exportación del continente negro durante la época colonial. Hoy se estima que esos bandidos europeos –los traficantes de esclavos- exportaron a todo el mundo alrededor de 20 millones de humanos africanos.
Así, este autor nos dice que los portugueses sabían del gran negocio que constituía la trata de negros y muy especialmente por el hecho de que había una gran demanda por parte de España y las nuevas colonias establecidas en América Latina  y el Caribe.
Este negocio fue tan lucrativo para los portugueses que en el área de las costas africanas crearon “…fuertes, fortalezas, puertos, factorías, bodegas y barrancones para el almacenamiento de seres humanos condenados a la esclavitud en contra de su voluntad, quienes eran atrapados al interior de los territorios africanos, arrancados de sus etnias y de su ámbito familiar y llevados por la fuerza hacia las costas africanas, a una de aquellas bodegas…”.
Vivir en condiciones inhumanas 
Refiere Amaury Matos que los esclavos que llegaban a las bodegas o factorías  estarían encerrados un mes y en condiciones realmente terribles pues eran maltratados, padecían hambre, sed, calor, suciedad, pestilencia y como era de esperarse, padecían enfermedades y otros morían ya que durante las capturas muchos eran heridos.
Pero si la situación era muy mala en los barrancones a donde llevaban a los africanos luego de capturarlos, peor era la situación en los barcos, ya que en las naves los esclavos eran mantenidos encadenados tanto de los pies como de las manos y “…unidos en filas con cadenas atadas a una larga barra de hierro. Como los barcos antiguos no tenían baños los viajeros  tenían que realizar sus menesteres escatológicos y defecaciones en proa, ahí mismo donde se encuentren situados y a la vista e impaciencia de quienes le queden al lado y frente a todos los demás esclavos retenidos…”.
Escribe que los liberaban una vez al día para que ayudaran a la tripulación  a “… limpiar las inmundicias corporales y las pestes emanadas por las danzas de las heces fecales expulsadas en forma natural de sus cuerpos, por el sudor, la aglomeración y las miserias sufridas por los negros esclavos durante el trayecto marítimo”.
Un esclavo rebelde               
Lemba fue comprado en el Congo por la Casa de Contrataciones de España y llevado a la Española –Hoy República Dominicana- en el año de 1525 y estuvo trabajando durante siete años hasta que se rebeló y huyó hacia las montañas de la isla.
De acuerdo al autor, “…Lemba fue un negro valiente, diestro, aguerrido, peleador, que tuvo la diferencia, particularidad, ingeniosidad, gallardía y heroísmo de organizar a otros eslavos insurrectos y libertos y usarlos en la misión de guerra de liberar del yugo español a todos los negros e indios que como él y sus seguidores fueron retenidos en la isla de Santo Domingo en contra de su voluntad”.
Lemba y sus seguidores –entre 400 y 500 hombres- batallaban contra los españoles a punta de cuchillos, machetes, lanzas, dagas, palos y piedras. En cada acción exponían sus vidas y siempre con dos objetivos muy definidos:
-Entraba sorpresivamente con sus hombres a las fincas o asentamientos y mataban a quienes encontraban y en segundo lugar, liberaban a los esclavos e indios allí retenidos.
El mismo Juan Sebastián Lemba entrenaba y preparaba en tácticas de resistencia, defensa y ofensiva y en tácticas de guerra de guerrilla, si puede ser llamada de esa manera. En ese orden, dividía su pequeño ejército en varios grupos que atacaban simultáneamente a las haciendas e ingenios de los españoles, mataban, liberaban a los esclavos y finalmente les prendían fuego, generando no solo un fuerte impacto en la economía de los españoles sino que generaba un gran terror, al punto que los españoles para salir de sus ingenios y/o factorías, debían ser custodiados por unos 20 soldados. Y en esa guerra contra los españoles, Lemba tuvo 15 años y murió en fuerte combate contra las tropas invasoras el 17 de septiembre de 1547, en el paraje conocido como Loma de la Paciencia.
Los soldados españoles luego de matarlo, le quitaron la cabeza y la colocaron a la puerta de entrada de la Zona Colonial, en lo alto de la llamada Puerta de la Misericordia. Mucho después de su muerte, los ancianos le hablaban a los jóvenes y les repetían lo que solía decir Juan Sebastián Lemba:
“Es importante estar aquí libres como el viento, pero no se rata solo de escapar  de los blancos españoles. No podemos conformarnos con llegar hasta aquí a los manieles y estar tranquilos. Tenemos que atacar al español  allá abajo en los ingenios, atacar sus intereses, darles donde más les duele y liberar a los otros negros que se encuentran retenidos como esclavos”.  

LEMBA, El Esclavo Rebelde del Caribe      
AMAURY MATOS Libio
Editora Nueva Luz, Inc.
Impresión Editora Búho
Mayo

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