De la conoocida ilustradora Lorena Almarza, la imagen de José Félix Ribas, un patriota que lideró a jóvenes en una importante batalla de nuestra independencia, La Victoria. |
El camino del líder suele estar sembrado de flores y
espinas, como dijera un autor alguna vez, al indicar con ello las dificultades
y logros que pudieran presentarse en el
desarrollo de los acontecimientos en los que intervenga.
El mismo Simón Bolívar, en la Contestación de un
americano meridional a un caballero de la isla de Jamaica, donde se refugió
luego de la caída de la Segunda República, expone aspectos que revelan, en
cierto modo, el mundo al que se enfrenta un líder.
En la Carta de Jamaica, como es conocida esa Contestación
de mayo de 1815, el caraqueño escribió:
“…me encuentro en un conflicto, entre el
deseo de corresponder a la confianza con que Vd. me favorece y el impedimento
de satisfacerla, tanto por la falta de documentos y libros cuanto por los
limitados conocimientos que poseo de un país tan inmenso, variado y desconocido
como el Nuevo Mundo.
En mi opinión
es imposible responder a las preguntas con que Vd. me ha honrado. El
mismo barón de Humboldt, con su universalidad de conocimientos teóricos y
prácticos, apenas lo haría con exactitud, porque aunque una parte de la
estadística y revolución de América es conocida, me atrevo a asegurar que la
mayor está cubierta de tinieblas y, por consecuencia, sólo se pueden ofrecer
conjeturas más o menos aproximadas, sobre todo en lo relativo a la suerte
futura y a los verdaderos proyectos de los americanos; pues cuantas
combinaciones suministra la historia de las naciones, de otras tantas es
susceptible la nuestra por su posición física, por las vicisitudes de la guerra
y por los cálculos de la política”.
En ese inicio de la Carta de Jamaica, Bolívar presenta seis elementos que son importantes
para quien aspire a ser líder, crea que lo es o sea considerado por terceros
como tal.
El primero de ellos es el conflicto, que puede encontrar una persona en su camino y al que
deberá enfrentar a los fines de lograr la satisfacción del colectivo por el que lucha. En ese mismo
orden, hay que citar un tercer elemento que es vital en su tarea por seguir,
como es el de poseer los conocimientos necesarios para evitar dar malos pasos por
ignorante. Un cuarto elemento es
importante resolver para poder enfrentar con éxito las tareas que tiene por
delante o los objetivos que se ha planteado y por ello deberá moverse con mucho
cuidado para moverse en las tinieblas y estar lo suficientemente claro para vender la factibilidad del futuro proyecto que presente y, estar
preparado y manejar posibles respuestas para lo que pueda encontrar en la audiencia a la cual se
enfrente.
Cuando nos referimos al liderazgo de los humanos, nos
hemos estado refiriendo al individuo como tal, pero no es menos cierto que hay
una gran diferencia entre el pasado y el presente, entre los líderes y guerreros
antiguos y los modernos.
Las antiguas sociedades siempre fueron más pequeñas que
las actuales, aunque dieron a luz a una
gran cantidad de personas con talentos muy especiales, que se las vieron con
dificultades para llevar adelante sus proyectos, concretar las ayudas
necesarias para ello y trabajar muy duro y en ocasiones en situaciones tan difíciles
que muchos pensaron que nunca saldrían adelante.
Si se quiere, el líder ha de estar mucho más preparado de
lo que se imagina, porque la formación intelectual de muchas personas hoy día,
es realmente gigantesca y quien se asuma como tal, deberá llevar encima más
conocimientos de lo que otros puedan imaginar, porque se supone que el líder es
un individuo que le está diciendo con su conducta y su actuar a los demás, a
una mayoría, que los puede dirigir, que los puede representar, que está apto
para hacerse responsable y luchar por todos y para todos.
Pedro Estacio
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