Acercar al lector al hecho histórico latinoamericano










El profesor de Física y Matemática jubilado y escritor a tiempo completo, Enoc Sánchez, escribió la historia novelada "El espíritu de Simón" y yo con su permiso, tomo para este blog, la intención con la que él hizo su trabajo:



Acercar al lector, tanto joven como adulto, no solamente al pensamiento de Bolívar, sino a todo lo que constituyó la gesta independentista Venezolana y Latinoamericana




domingo, 3 de julio de 2016

Los pueblos indígenas de Venezuela tienen su dignidad




Miles de años antes, los aborígenes vivían en una sociedad colectiva, antes de que apareciran los españles.
     En la oportunidad en la que repetimos lo que dice el Artículo 3 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,  que establece que “El Estado  tiene como fines esenciales la defensa  y el desarrollo de la persona  y el respeto a su dignidad…”, con ello nos referimos a los pueblos aborígenes -entiéndase bien- “…cuya existencia  antecede a la llegada de los primeros europeos, así como a la formación de los estados nacionales, razón por la cual se les denomina pueblos indígenas”.
En ese mismo artículo, se deja bien claro que lo que se busca igualmente es “…el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amate de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento  de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados  en esta Constitución”.
Por eso nada de extraño tuvo que el pasado 2 de junio de 2016, un contingente integrado por representantes de los pueblos indígenas marchara desde la plaza Santa Teresa hasta el palacio de Miraflores, a mostrarle su apoyo al Presidente Nicolás Maduro, quien expresó que  “Los pueblos están de pie, tienen dignidad, son amados y son reconocidos en su identidad, lenguaje y admiramos los 500 años de resistencia y cada vez admiramos su cultura profunda”.
Y no cabe la menor duda de que la población indígena lo hizo simple y llanamente porque se ha sentido reivindicada en sus derechos desde 1999, con la Constitución Bolivariana de Venezuela, diseñada por los habitantes de país, por la mayoría del pueblo. En los alrededores de Palacio de Miraflores, los indígenas –con vestiduras, lanzas y accesorios propios de su cultura– realizaron bailes típicos al ritmo de su música ancestral
El tópico, por lo general,  es totalmente ignorado en la mayoría de los países de Latinoamérica, visto como hasta ilegal en algunas naciones al punto de que, con más frecuencia de la que algunos pueden imaginar, se expresa públicamente una parte de la humanidad lastimada de los seres humanos que –hasta ahora- es ubicable en el sentido del racismo.
Quienes existían antes de la llegada de los españoles
Revisamos la interpretación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, de la publicación que hizo el Consejo Nacional de la Cultura, Conac, en 2006, y allí nos encontramos con lo siguiente:
“Sus antepasados (se refiere a los primeros pueblos) ocuparon durante miles de años estas tierras, desarrollando formas de organización social, política y económica, culturas, idiomas y tecnologías muy diferentes entre sí y respecto a las conocidas por los europeos de entonces”.
Y de seguidas:
“Ante la invasión, conquista y colonización europea, los indígenas defendieron  históricamente sus tierras y vidas. Durante más de quinientos años han mantenido  su resistencia y lucha por el reconocimiento pleno de su existencia como pueblos, así como el derecho sobre sus tierras, lo cual hoy se materializa con la refundación de la República”.  
Es bueno que quede literalmente desaparecida de los libros, anuarios y demás medios de comunicación de este continente de sur, la idea del descubrimiento del Nuevo Mundo, porque los aborígenes, nuestros antecesores, estuvieron en estas tierras miles de años antes de que llegaran los españoles. Lo de descubrimiento queda para ellos, quienes descubrieron que existíamos.    
Bolivia ha enriquecido el sentido social indígena
Punto aparte para la discusión si revisamos lo que está ocurriendo en este continente suramericano –ni hablar del continente del norte, donde han sido prácticamente eliminados-, en cuyas naciones, sus gobernadores han respondido a los intereses de los grupos de poder económico y político.
¿Podría alguien hablar de los requerimientos de los olvidados e ignorados y hasta  agredidos indígenas chilenos? ¿Qué nos pueden decir de la población indígena de México, tradicionalmente ignorada y vilmente maltratada? ¿Y los indígenas hondureños, guatemaltecos, colombianos?
Un remanso de reconocimiento se ha cernido sobre Bolivia (la hija predilecta del Libertador), que ha enriquecido el sentido social al tener como presidente a un indígena, mientras Venezuela, por su lado, asoma su respeto a la dignidad de los pueblos indígenas. Al reconocerlos como parte íntegra de la nación al igual que el resto de la población.
“De la misma manera, como consecuencia de esta lucha y de sus particulares  condiciones de vulnerabilidad, los derechos de los pueblos indígenas han sido reconocidos internacionalmente como derechos específicos y originarios”.  
Hablamos de una realidad que suele ser escondida. Algunos suelen intencionalmente ignorar a los pueblos indígenas, con un gran sentido racista, mientras otros, suelen considerarlos –porque no han podido acceder a los beneficios de la cultura imperante- como un sector ignorante y despreciable.
Sin embargo, al ser reconocidos en la Constitución Bolivariana, muestra “…un profundo cambio de perspectiva política  y cultural que reorienta la conducción del Estado venezolano, al reconocer su carácter multiétnico, pluricultural y multilingüe”.
Los derechos originarios y la propiedad colectivas
¿De qué hablamos en estas líneas ¿
Hablamos de las personas, de los humanos, de sus sentimientos, de sus modos de vida, de sus identidades, de sus creaciones, de sus apegos a la espiritualidad y de sus esperanzas acerca de la vida. Hablamos de los indígenas, los primeros pobladores de Latinoamérica y de quienes somos sus herederos, querámoslo o no, al menos en Venezuela, un país mestizo, con sus propias ideas y sentimientos.
Es cierto que se ha venido avanzando en Latinoamérica en torno al reconocimiento y la profundización de los derechos de los pueblos indígenas y un hecho muy evidente ha sido que el “Estado reconoce y garantiza a los pueblos y comunidades indígenas, los derechos originarios y la propiedad colectiva sobre las tierras que ocupan, a las que han tenido acceso ancestral y tradicionalmente y que son necesarias para desarrollar y garantizar sus formas de vida. Las tierras de los pueblos y comunidades indígenas son inalienables, imprescriptibles, inembargables e intransferibles, de acuerdo a lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.
Es destacado en la exposición de motivos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, publicada por el Consejo Nacional de la Cultura, Conac,  que “…en el ordenamiento jurídico venezolano existen  muchas referencias  normativas distintas relativas a la realidad indígena, las cuales incluyen leyes aprobatorias de tratados internacionales en materia de derechos indígenas, así como diferentes leyes orgánicas , ordinarias y especiales así como decretos, resoluciones ministeriales y reglamentos que regulan diferentes áreas vinculadas a su realidad en el contexto nacional. Igualmente, dentro de las instituciones del Estado existen dependencias específicas  para atender los diversos aspectos de la realidad de los pueblos indígenas, dentro de su complejidad.   

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