Al exponer a los lectores de wwwpertinentes.blogspot.com la denuncia anterior, junto a lo que plantea John Perkins en Confesiones de un gángster económico, en el sentido de que él y otros constituyen una suerte de “élite” que utilizan las “organizaciones financieras internacionales para fomentar condiciones por cuyo efecto otras naciones quedan sometidas a la corporatocracia que dirigen nuestras grandes empresas, nuestro gobierno y nuestros bancos”, no es muy difícil entender las actuaciones del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instancias financieras tanto en Latinoamérica como hasta en el mismo Estados Unidos, como se pudo apreciar con la catástrofe financiera que mantiene en crisis a ese país así como el gran desembolso en millones de dólares que hizo Washington para proteger a los causantes de esa gran crisis, mientras la mayoría de la población perdía su dinero.
Premio Aníbal Nazoa 2010, Mejor Trabajo de Opinión. Fundación Movimiento Periodismo Necesario y Premio Municipal de Periodismo "Guillermo García Ponce" 2018-Mención Especial "Ricardo Durán". Caracas-Venezuela. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar" 2019 Un espacio para reflexionar y escribir sobre nosotros los latinoamericanos.
Sociedades Americanas en 1828
miércoles, 30 de diciembre de 2009
La cara oculta del imperialismo
Al exponer a los lectores de wwwpertinentes.blogspot.com la denuncia anterior, junto a lo que plantea John Perkins en Confesiones de un gángster económico, en el sentido de que él y otros constituyen una suerte de “élite” que utilizan las “organizaciones financieras internacionales para fomentar condiciones por cuyo efecto otras naciones quedan sometidas a la corporatocracia que dirigen nuestras grandes empresas, nuestro gobierno y nuestros bancos”, no es muy difícil entender las actuaciones del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instancias financieras tanto en Latinoamérica como hasta en el mismo Estados Unidos, como se pudo apreciar con la catástrofe financiera que mantiene en crisis a ese país así como el gran desembolso en millones de dólares que hizo Washington para proteger a los causantes de esa gran crisis, mientras la mayoría de la población perdía su dinero.
domingo, 6 de diciembre de 2009
La iglesia en la caída de la Primera República
Bosch, el año 1814 y el siglo XXI
jueves, 19 de noviembre de 2009
El nuevo liderazgo impide la guerra social (Segunda entrega)
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Juan Bosch, Bolívar y la Guerra Social (Primera entrega)
lunes, 2 de noviembre de 2009
El otro Bolívar

En Simón Bolívar y el nacionalismo del Tercer Mundo, el historiador uruguayo Vivián Trías se pasea por el lado más mundano del Libertador y si bien habla de lo sencillo y afable que era el guerrero en su “trato con los soldados, hombres, mujeres y niños del común, conlleva el mito, la aureola mágica de la leyenda” y luego añade “Porque además esté el otro Bolívar, el elegante general con botas renegridas a la Wellington y coruscantes entorchados”.
Para este ensayista, era Simón Bolívar el “sibarita gustador de añejos vinos y de selectos manjares, el bailarín incansable y alegre que danza la noche entera entre rasos, peinetones y atrevidos miriñaques, después de cabalgar a lomo de mula, interminables leguas por polvorientos caminos (el baile es la poesía del movimiento)”.
Es, un ilustrado lector de Rousseau, Montesquieu, Voltaire, Bentham y en su equipaje de campaña siempre estará un manoseado ejemplar del Quijote. “Bolívar vive con una plenitud y una avidez inusitada, una vida total, compleja, proteica, contradictoria. Lo aburre lo cotidiano, no ha sido hecho para la rutina. No es un gobernante administrador, papelista empedernido, sumido a la letrilla de la Ley. Su mente vuela sobre las cumbres como el águila, atenta a las grandes magnitudes, a las lontananzas de la historia a las cosmovisiones imaginativas, sus miradas son escrutadoras y futuristas”.
Sigue Trías en su particular descripción y escribe que alguna vez habría dicho: “Santander es el hombre de las leyes, Sucre el hombre de la guerra y yo el hombre de las dificultades”.
“Su sutil pensamiento –continúa Trías- no puede estarse quieto, va y viene, corre de un tema a otro. Disfruta analizando la historia que él mismo hace. Es su propio y lúcido espectador. Se complace en la filosofía política de su propia acción; exégeta y actor al mismo tiempo. Posee el donde la belleza; lo que Rodó llama la forma plástica del heroísmo y de la gloria. Es una espléndida pluma, un estadista que ha derramado oro fino en discursos y misivas. De sus cartas escribe Rodó: El poema de su vida está allí. Muy hermosas son sus esquelas de amor. Bolívar parece transfigurarse en cada uno de sus incontables amoríos. La leyenda de sus lances sigue, como una rosada sombra, a su fama política y militar. Cada vez que se enamora reincide las ascuas de su carne y de su ternura. Sus pasiones son interludios entre batallas. Tal vez de allí provenga esa intensidad que se consume así misma. Es que el último beso de la noche, puede enlazarse con el balazo mortal de la mañana.
Y abunda en esa visión este intelectual, refundador del partido Socialista Uruguayo y conocido como uno de los grandes exponentes del revisionismo histórico socialista latinoamericano:
domingo, 25 de octubre de 2009
Bolívar: La tempestad revolucionartia lo reveló

De seguidas, el ensayista describe con fuerza lo que él consideraba las circunstancias de la vida que abonarían el liderazgo del político y militar suramericano:
“Simón Bolívar, joven, rico y educado mantuano que ha paseado por Europa, que ha sido presentado a reyes, que fue testigo de la coronación de Napoleón y contertulio de encumbrados sabios (Bompland le enseñó: -las revoluciones producen sus hombres-; que conoció, primero, la dolorosa herida de una viudez temprana y luego, dice José Enrique Rodó (2), -deshojó las rosas de sus veinte años- en los salones de París, se erige en jefe carismático y tremendo, envuelto en las borrascas del hundimiento del Imperio Español
Habla de su genio, del cual dice “alentaba, agazapado, en los entresijos de la sociedad americana. La tempestad revolucionaria lo reveló y lo lanzó al ruedo de la historia”.
En las siguientes líneas sigue con Rodó, quien apuntaba entonces que existían próceres de “virtudes ecuménicas, casi abstractas; que no desentonan en ningún medio, porque son caracteres de validez universal” y coloca el ejemplo de José de San Martín.
“Bolívar, en cambio, es inconcebible fuera de la América Hispana , india, mestiza, fuera de sus ámbitos de mayestáticas montañas y ríos tumultuosos, de áridos desiertos y valles verdeantes”
“Es el barro de América –otra vez Rodó- atravesado por el soplo del genio…” Lo que explica no pocas de sus contradicciones, de sus contradicciones, de sus íntimas desavenencias. Convoca en su entorno a un inmenso movimiento nacional y popular que reúne distintas clases sociales (y hasta opuestas en sus intereses), expresa a regiones disímiles y, aun, rivales, sintetiza pasiones encontradas, conduce ese torrente desbordado, desigual, bullente, a la meta común de la independencia y de la nacional”.
Y luego Trías se pregunta:
¿Cómo pretender de sus gestos, o de sus juicios, la límpida geometría de la línea recta?” Y luego el mismo ofrece la respuesta:
Su trayectoria y su pensamiento son como el horizonte, quebrado e irregular si se le mira de cerca; nítido, terso, sin la menor vacilación, si se le observa a la distancia. Bolívar mismo lo reclamó: Para juzgar bien de las revoluciones y de sus actores, es preciso observarlas muy de cerca y juzgarlos muy de lejos.
Vivián Trías retorna al tema del caudillismo y lo califica de dual, dicotómico y dialéctico y añade que “El caudillo es inconcebible sin las masas, por ellas es determinado y a ellas determina. Son indesligables. El caudillo es la consecuencia de una necesidad histórica, surge para satisfacerla, es su depositario. Los pueblos lo encumbran a su liderazgo porque es capaz de clarificar las tinieblas que los confunden, de abrir la ruta salvadora en la oscuridad del acoso. Creen en él, confían en él porque lo ven, a un tiempo, su igual y su superior; captan su sincera identificación con su humillada marginalidad y admiran su destreza en el ejercicio de las aptitudes que más respetan”.
“Pero también intuyen en él –escribió el fallecido intelectual-, a quien es capaz de atisbar lo que esté por venir, lo que aún no ha sucedido, lo que yace subrepticio y expectante en la extraña turbia de los sucesos. El caudillo expresa
A las masas. Su visión enfoca e ilumina lo que aquellas apenas entrevén. Formula con pulcritud y sencillez sorprendentes, lo que ellas presienten borrosamente dentro de si.
Definitivamente que el ensayo del historiador Trías atrapa a los lectores pues, escrito de una manera sencilla y fácil de leer, expone también su fibra de intelectual.
Refiere el ensayista uruguayo que el caudillo es un ser que se prueba en las derrotas, cuando factores adversos le atosigan. “Entonces demuestra su tenacidad, su sabiduría, su habilidad para manejar los hechos apremiantes, para sortear las trampas del enemigo y desbaratar intrigas y traiciones en las propias filas. Lo ven siempre enhiesto, resuelto, desafiante y seguro de sí. Aprenden a fiarse de él, se habitúan a obedecerlo y a seguirlo porque saben de su acierto a la corta, o a la larga. Los más grandes caudillos son taumaturgos de la historia; convierten las derrotas más desoladoras en victorias deslumbrantes”.
(1)Vivián Trías, Simón Bolívar y el nacionalismo del Tercer Mundo, Co-edición Editorial El perro y la rana y Ediciones Emancipación, 2008.
(2) José Enrique Rodó, Bolívar en El Mirador de Próspero, Ed. José María Serrano, 1913, Montevideo.
sábado, 10 de octubre de 2009
Desencanto por la disolución de Colombia

Manuel López
Andrés Bello fue es uno más entusiastas forjadores del ser americanista de las nuevas sociedades emancipadas. No solo por los aportes a la gesta de independencia, sino por los esfuerzos por darle personalidad propia al castellano hablado en la América hispana con su Gramática de la lengua castellana.
El filólogo e intelectual Ángel Rosenblat decía que “Andrés Bello es, sin duda, el primer humanista de nuestra América, una especie de Goethe hispanoamericano”. Su fervor a la Patria Bolivariana aunque inconfesa está plasmada en el poema Canto a la disolución de Colombia, en el que expresa su desilusión con los gobernantes que no supieron mantener el legado de Simón Bolívar, la unión de Colombia: “Mirad, mirad en cuál congoja y duelo / a la Patria sumís, que la unión santa / con voz llorosa invoca y suplicante”.
Su poesía es la obra íntima de toda la vida, su biografía espiritual, dice de su obra poética Fernando Paz Castillo, mientras que Arturo Uslar Pietri lo ve como pedagogo. “No fue movido tan sólo por el amor de la belleza literaria y por el placer de conocer. En todo momento parece sentir que le está encomendada una misión primordial, la de enseñar, encaminar y alumbrar”.
La inmensa tarea que se echó sobre sus hombres a favor de la educación de sus hermanos del continente es otro de sus legados a los pueblos americanos. Maestro del Libertador, integrante de la misión diplomática que viajó a Londres para solicitar apoyo a la causa independentista de los patriotas venezolanos en 1810, su infancia y juventud correspondieron a las últimas tres décadas coloniales hasta 1810.
Sin perder de vista a América
Fue ese año que los acontecimientos políticos lo llevaron al viejo mundo, un viaje que duró 19 años y del que no volvió a su patria. Su permanencia en la capital del imperio británico es considerara por algunos historiadores fundamental para su formación intelectual y la universalización de sus ideas. Asiduo visitante de la biblioteca de Francisco de Miranda en Londres, Bello no pierde de vista a América, la estudia y analiza en la búsqueda de una comprensión razonada del hecho americano.
Bello decide su regreso a América el 14 de febrero de 1829 y por circunstancias del destino no llega a Caracas, sino que lo acogen en Santiago de Chile, una jugada del destino que sella su vida hasta el final de sus días y que reafirma su visión americanista. Las sociedades americanas deben construirse su propio rumbo, reiteraba con insistencia el intelectual universal.
Educador de raíz
Un gran movimiento surge y barrerá con todos los obstáculos que se le opongan, decía el insigne maestro de América, Andrés Bello, con referencia a la potencialidad de la formación del pueblo. La instrucción debe ser inteligible, que los niños entiendan lo que aprendan, agregaba el maestro del Libertador, un defensor en tiempos remotos, en el siglo XIX, de la educación popular.
“La universal difusión de los conocimientos", la catalogaba el avezado intelectual, creador de la Gramática castellana, como una necesidad de los pueblos para su avance. Bello fue un defensor de la educación para todos y todas, porque es un instrumento de liberación.
Americano ilustre
Andrés de Jesús María y José Bello López nació en Caracas el 29 de noviembre de 1781 y murió en Santiago de Chile, 15 de octubre de 1865. Fue uno de los humanistas más importantes del continente americano a lo largo del siglo XIX. Filósofo, poeta, filólogo, educador y jurista vivió en la capital de la Capitanía General de Venezuela hasta 1810. De una profunda educación, participó en el proceso revolucionario que llevaría a la independencia de su país. Como parte del bando revolucionario, integró una misión diplomática a Londres, lugar en el que residiría por casi dos décadas, realizando diversas labores. En 1829 se embarca para Chile, donde es contratado por el Gobierno para realizar diversas labores en el campo del derecho y las humanidades, fue tan reconocido su trabajo que le otorgaron la nacionalidad chilena por gracia.
En Santiago alcanzaría a desempeñar cargos como senador y profesor, además de dirigir diversos periódicos del lugar. En su desempeño como legislador sería el principal impulsor y redactor del Código civil, una de las obras jurídicas americanas más novedosas e influyentes de su época. Bajo su inspiración y con su decisivo apoyo, en 1842, se crea la Universidad de Chile, institución de la que se convertirá en su primer rector por más de dos décadas. Entre sus principales obras se cuenta: Gramática de la lengua castellana, Principios del derecho de gentes, la poesía Silva a la agricultura de la zona tórrida y el Resumen de la historia de Venezuela.
martes, 15 de septiembre de 2009
Un liberador de conciencias

Un liberador de conciencias (1)
El intelectual cubano dice que la oligarquía no se resigna al avance de las fuerzas populares
Pedro Estacio
El periodista, ensayista, dramaturgo, narrador, revolucionario, luchador y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Raúl Valdez Vivó, quien recién recibió el Premio Gustavo Machado al Pensamiento Político, por parte del Concejo Municipal de Caracas, por su trabajo Las dos vidas de Bolívar (2) piensa que el Libertador fue el primer visionario del mundo, porque lo más importante es la liberación de la conciencia humana y eso, en su opinión fue Bolívar.
Para este pensador político, cronológicamente, hay que hablar de que entre los libertadores de la conciencia, Bolívar fue el primero, el segundo fue Marx con Engels, el tercero Martí, el cuarto Lenin y ya después siguieron sus continuadores.
“En nuestra América está Mariátegui, en Europa está Gramsci hasta los más recientes, donde están Fidel, El Ché, Raúl, Cuba y desde luego Chávez, Venezuela y ahora están surgiendo nuevos libertadores,..”
-Comentamos que está Correa y el ensayista y periodista asiente, a la vez que agrega otros:
“Cristina Fernández de Kichstner, de Argentina, Daniel Ortega de Nicaragua, Evo Morales de Bolivia, que además es algo asombroso porque representa directamente en su persona y en su programa revolucionario a los aborígenes. También Lula de Brasil y Lugo de Paraguay”.
¿Al observar los actuales acontecimientos políticos en Latinoamérica, pudiera inferirse que la oligarquía de esta región está como algo desesperada, tanto como para clamar por la guerra, sin avistar que un conflicto es fatal para todo el mundo, incluso para ellos?
“Desde la época de Bolívar, la oligarquía o un sector más reaccionario de esa oligarquía, más enemigo del pueblo, no se resigna a que haya ningún avance de las fuerzas populares. Dice que en este momento está escribiendo un libro que se llama La Libertadora , que va a ser editado por El perro y la rana y es la continuación de Las dos vidas de Bolívar, porque ahí se habla de la segunda vida, del epicentro de los acontecimientos, cuando Santander, que fue el primer representante de la oligarquía nueva, realmente no era una enemiga de la oligarquía española, sino que la veía como un rival, capaz de llegar a acuerdos con ella, porque coincidía en algunos puntos fundamentales, como el mantenimiento de la esclavitud y la servidumbre de los aborígenes.
“Bolívar es quien rompe todo eso, entonces, Santander, organiza un complot para asesinar a Bolívar, cuando él se aloja en el Palacio en Bogotá; la idea era matarlo y Manuelita Sáenz, quien con orgullo se proclamaba la amante de Bolívar, que era una gran combatiente, que estuvo con el Libertador en Junín y después con Sucre en Ayacucho, salva a Bolívar. Cuando entraban a matarlo lo obliga a que él salte por una ventana y cuando son apresados los participantes en aquel grupo, Bolívar proclama a Manuelita Sáenz como la Libertadora del Libertador, por haberle salvado la vida.
DESPIECE
La libertadora
Explica el dramaturgo cubano que esta nueva entrega literaria se llama La Libertadora , pero no se refiere a Manuelita aunque se inspira en ella, sino que se refiere a Venezuela, porque la nación es hoy la Libertadora , que sigue los pasos de la primera libertadora que es Cuba en esta lucha por la segunda independencia.
El periodista hace un curioso ejercicio, al recordar que Venezuela y Cuba son nombres femeninos, entonces le puso el nombre a su nuevo libro La Libertadora , permitiéndole definir con ello el Alba como una familia de naciones libertadoras, iguales en los sueños y los peligros, pero cada una desde su propia historia, dirigentes, sus propios modelos de emancipación social.
De hecho es lo que está ocurriendo, comentamos
Asiente Valdez Vivó y añade que EE. UU., durante años empezó a preocuparse por tal realidad y en Honduras trata de revertir el proceso. En general quieren utilizar a toda América Central para lanzarla contra América del Sur y en especial contra Venezuela. Considera que la cuestión es terrible y no sola para los pueblos sino para el que vive en ese país, porque ahora mismo Honduras –que antes no pasaba de doscientos revolucionarios, ahora tiene un despertar.
4.246
(1)
Entrevista a Raúl Valdez Vivó publicada el 12/09/2009, en el semanario cultural de Venezuela Todosadentro.
(2)
VALDEZ VIVÓ, Raúl
Las dos vidas de Bolívar
Editorial El perro y la rana
Ministerio del Poder Popular para la Cultura
Caracas-Venezuela
martes, 8 de septiembre de 2009
Escribir, el riesgo y el sentido

“Es cierto. Toda obra es fruto de la rebeldía existencial, ontológica, política. Es producto de una acción liberadora. De lo contrario, no sería de veras un libro: testimonio de la tarea, siempre inacabada, de descifrar los signos de la vida y su coloratura desigual y enigmática. La escritura consagra la decidida apuesta por no quedarse con lo dado; es la zanja que abren la inteligencia y la sensibilidad en la materia corpórea de la costumbre, de lo estatuido, de las convenciones, de los lugares comunes. Así, los libros son cosmovisiones singulares que expresan pactos y rupturas con la realidad psíquica, social, ideológica, de quien arma los mosaicos de su vecindad plural con lo que lo rodea.”
Sin ir lejos, los libros tienen las historias del mundo en sus hojas. Las que se identifican con la gente, con los pueblos, pero también llevan historias de ignominias y eso lo sabemos muy bien. Atrapan el tiempo de ayer y también el del presente y el del futuro cuando quien lo piensa, lo dice y lo escribe es un visionario. Por eso, el Director de El perro y la rana, le concede aún mayor importancia al decir:
“Son por ellos testimonios de lo humano. Separación de lo que existe por la locuacidad de porfía en darle sentido a la fragmentación con la conciencia de la incompletad. Nunca calzarán las partes de un modo perfecto, pero a esa destacada realización muchas veces sorpresiva de la lengua, a esa odisea por conseguir el extraño acoplamiento del espíritu con la materia fónica de nuestros símbolos, le debemos la continuidad inacabable de los intentos, los ensayos, de los retos al empeñarnos en entender la circunstancia que nos rodea y comunicar, transmitir, compartir un complejo mundo de equivalencias, puntos de vista, modulaciones, formas distintas de organizar lo que acontece”.
Si como dice Miguel Márquez “…escribir un libro es comparable a poner en movimiento las contradicciones…”; no cabe duda que tomar de los libros esas contradicciones y exponerlas a los lectores en un blog como el Pertinentes, es igualmente entrar en esa gran fiesta donde todo es posible desde el lenguaje que muestra la historia y por eso él continúa al decir “las que surgen, no sólo de las lecturas que otros harán, sino también de las propias, las que resultan del riesgo mismo de otorgar sentido o de darle escenografía al absurdo. Nada se queda quieto decía Heráclito y con razón. –El movimiento, signo molesto de la realidad- escribió el cumanés universal. Entre ambos polos vamos, leyendo y escribiendo para que, como lo apuntó el poeta mexicano José Emilio Pacheco: los hijos, de los hijos de nuestros hijos conozcan por fin la sociedad perfecta”.
domingo, 6 de septiembre de 2009
Uslar Pietri: Bolívar es nuestra América

“Un día desaparece el rey de la cabeza del imperio en forma inesperada, y simultáneamente se viene extendiendo entre la gente culta o influyente un desdén filosófico por el catolicismo y por el fraile. El pueblo español, acéfalo, regresa a la behetría medieval, y los criollos de Indias se ven obligados a entrar en la Historia universal. Esa crisis, con toda su significación y su misterio, se encarna prodigiosamente en un hombre: Bolívar. Por eso pocas almas hay tan ricas y complejas como la suya. Su psicología es historia.
Para este inteligente escritor hispanoamericano Bolívar “No era tan solo capitán, hombre de guerra, a pesar de que sus acciones y hazañas lo parangonan con los mayores. Tendrá inmensa gloria con solo la campaña del año 13 o con la campaña de Boyacá. Era también un fundador, un adelantado, un hombre de poner nombres a las nuevas cosas, de tomar posesión, de hacer la ley y crear”.
Este profundo hombre de letras fue más lejos en su descripción sobre Simón Bolívar, al decir que “Era, de añadidura, un pensador. Vio más hondo y más claro que nadie, entre las convulsiones de los pueblos y los humos del pensamiento europeo, la verdadera condición de su América y el signo de su fatalidad”.
Tan profundo fue el pensamiento del Libertador, esa visión del futuro, que el hombre pareció alzarse como un cóndor sobre los andes y husmear en el norte de la América por la que luchaba, para convencerse del peligro que representaba para los latinoamericanos la nación estadounidense. Pero sigamos mostrando a los lectores lo que escribió el notable escritor y ensayista que fue el venezolano Uslar Pietri:
“Ya a estas alturas de la suma hay pocos que lo sigan, pero aún hay más. Tenía en grado excelso el donde de expresión de los grandes escritores. Lo que hacía correspondía a un pensamiento luminoso y se manifestaba en una expresión viva y hermosa. Sentía las voces. Pero aún, por encima de todo esto, es una de las almas mas cargadas de sed trágica que hayan conocido los hombres. Nadie se ha parecido más a un mundo, y nunca un mundo, tan extenso, complejo y arduo, se ha expresado con más plenitud en su almas”.
Y más adelante:
“Bolívar es Nuestra América. Cuanto más criollos son los pueblos, los hombres más lo entienden y más cerca están de él. El no representa un aspecto de América o una hora de su historia. Toda su tierra, todo su pueblo, todo su tiempo. En el Inca Garcilaso ya está algo de él, y en Sor Juana y en Túpac Amaru, y en Bernal Díaz, y en la cúpula mexicana, y en el nacimiento quiteño, y en la música de Lamas. De él hay ya en los negros del cacao y de la caña, en los indios de la coca y de la yuca, en el quetzal, en el maíz, en la fiesta de San Juan, en el canto popular”.
El autor de Lanzas Coloradas hurgó mucho más en el pensamiento de Simón Bolívar y así refiere que “la Patria nunca le fue encierro ni Provincia. –Nuestra Patria es la América- dijo una vez. Pero en realidad la América Española, una América homogénea y unitaria; y en el fondo de su más remota ambición, lo que estaba era volverse sobre España, una vez libertada América, para libertarla o para reconquistar el sepulcro de Don Quijote, como hubiera entendido Unamuno, pero en todo caso, para rehacer la unidad hispánica. A la manera del Cid, que se iba de Castilla para hacerla, y también a la manera de Trajano”. Y luego, “En la hora en que los nuevos Estados abren los ojos buscando el rumbo y ensayando instituciones, él, en Angostura, ante los afrancesados, los enamorados de Las Luces, dice aquellas palabras que solo medio siglo después, en la desesperanza del caos, empieza a comprender Latinoamérica: ¿Queréis conocer los autores de los acontecimientos pasados y del orden actual? Consultad los anales de España, de América, de Venezuela; examinad las Leyes de Indias, el régimen de los antiguos mandatarios, la influencia de la religión y del dominio extranjero; observad los primeros actos del Gobierno republicano, la ferocidad de nuestros enemigos y el carácter nacional”.
En realidad, hay otros detalles más del escritor que escribe en su ensayo Bolívar y será más adelante que volvamos sobre el mismo. Lo importante es la apreciación que han tenido y tienen sobre el Libertador de América, Simón Bolívar y su trascendencia y vigencia en este convulso mundo de hoy, y en este amanecer para los Latinoamericanos.
USLAR PIETRI, Arturo
Nuevo mundo
Mundo nuevo,
Biblioteca Ayacucho, 1998.
lunes, 17 de agosto de 2009
Ayer como hoy, infamia de siglos: Colombia y USA

Herrera Torres escribe así que “¡Qué extraordinaria semejanza hay entre los escritos infames de Santander contra Bolívar y los de los funcionarios de Washington! Ya hemos visto como unos y otros tenían una unidad de propósitos que llevaron a la muerte de Bolívar y Colombia. En cambio, Santander era objeto de halagos y zalemas por parte del gobierno de los Estados Unidos, lo que trae a la memoria aquella sabia frase de Sainte Beuve (escritor y crítico literario francés): ¡Dime quién te admira y te diré quién eres!
Si Herrera Torres estuviese vivo, creemos que con mucha facilidad armaría un fascinante cuadro con las intrigas y acciones maledicientes que rodearon al Libertador Simón Bolívar en su época con las que intentan repetir, en estos precisos momentos, contra Venezuela, su revolución bolivariana y sus líderes.
El más estimado de Washington
Escribió Herrera Torres que “Es público y notorio que no solo Jackson (quien apoyó a Inglaterra para apoderarse de las islas Malvinas (después otro apoyo en el siglo pasado para la guerra contra los argentinos), sino Clay, subalterno de Adams y superior de Tudor, Harrison y otros eminentísimos diplomáticos y espías norteamericanos, eran particularmente deferentes con Santander. ¿Quién lo discute? El propio Santander es el que da fe de ello y con orgullo”.
Líneas más delante en su ensayo, que forma parte de la Compilación Bolívar, Quijote de América (2), refiere el escritor que, “¡ Es tan cierto que Santander fue el más estimado de los renegados de la antigua Colombia, por parte del gobierno de Washington, como lo es también que los imperialistas de los Estados Unidos odiaban al Libertador, y odian hasta su memoria, como a ninguno otro de los hijos de la Gran Colombia, de la cual fue su inspirador, su padre, conductor y defensor hasta el último instante!”
Refiere el historiador que aquellos nuevos dueños del poder en la Nueva Granada eran muy astutos en lo que hacían y así, por un lado fusilaban a los adversarios mientras hacían calumnias a Bolívar-pese a que estaba muerto- mientras se trajeaban de liberales y demócratas. En ese mismo sentido, apeló el ensayista a lo que escribió Florentino González (periodista, santandereano y catedrático colombiano) en sus Memorias:
“…desde que fue patente para nosotros que la República y la Democracia no habían sido objeto de sus afanes y trabajos, ni era para fundarlas que se habían exigido al pueblo tan grandes sacrificios, nuestra adoración (¿?) se cambió en horror por el ambicioso que así había frustrado todas nuestras esperanzas y querido convertir en su provecho personal todo lo que el pueblo había hecho por adquirir el derecho de gobernarse a si mismo. No causó impresión ninguna de dolor en el pueblo (¿?) la muerte de Bolívar, ni lamentaron su pérdida sino aquellos que favorecían sus miras liberticidas.
El odio al Libertador
¿Cómo podrían libertarse los pueblos de ambiciosos de esa clase, si, cuando se mueren, se pusiesen a honrar su memoria?”
¡Estos son –escribe Juvenal Herrera Torres- una muestra de los próceres: ideólogos y héroes oficiales del Estado Santanderista! Se comprende porqué no se enseña historia de Colombia en las escuelas y universidades. ¡Así surgió el liberalismo en Colombia! Su odio al Libertador fue simplemente instrumento de la política del gobierno de Washington para impedir la unidad de las nuevas naciones y destruir a Colombia. El gobierno de los Estados Unidos odiaba a Bolívar (y ahora odia a la revolución y a Chávez) de un modo tan escandaloso, que el conde Dudley, secretario de Estado británico en 1827, recibió de Willimott, su procónsul en Lima, una carta en la que le decía:
La maligna hostilidad de los yanquis hacia el Libertador es tal, que algunos llevan su animosidad hasta el extremo de lamentar abiertamente que allí donde ha surgido un segundo César no hubiera surgido un segundo Bruto.
¡Muy grande –sigue Juvenal Herrera Torres- debió ser la alegría de los imperialistas de los Estados Unidos, cuando vieron que en los Estados Desunidos hispanoamericanos podían alentar el levantamiento de tantos Brutos para destruir a Bolívar! Luego añade el poeta:
“Venezuela, o mejor dicho, el gobierno, acogió con sus brazos abiertos a varios Brutos de esos. Algunos habían tomado parte en la conspiración septembrina de 1828 y, como es sabido, fueron amnistiados (como en Bogotá) y ¡condecorados! Dos días antes de la muerte del Libertador, los diputados de Puerto Cabello habían propuesto que el nombre de Bolívar fuera condenado al olvido.
jueves, 13 de agosto de 2009
Las burguesías de hojalata

Y en ese orden, hacemos referencia al historiador y político uruguayo Vivián Trías, cuyo ensayo “Simón Bolívar y el nacionalismo del Tercer Mundo”, es considerado por el Doctor José Díaz, Presidente de la fundación que lleva el nombre del desaparecido historiador, “…el mejor ensayo sobre Simón Bolívar desde el Sur de América Latina, y una de las pocas versiones escritas desde la perspectiva del materialismo histórico”. Por cierto, acaba de ser publicada su cuarta edición por la editorial El perro y la rana, del Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela.
En una interpretación, de las realidades de aquellos tiempos, Trías habla de las naciones europeas y sostiene claramente que “…su propia prosperidad industrial, sus avances democráticos, fueron logros de burguesías verdaderamente nacionales. En la América hispana no existe tal clase. No hay burguesías industriales y nacionales que arrasen las artesanías y formas de producción precapitalistas, para edificar un capitalismo industrial autóctono y libre de coyundas. Son, en rigor, burguesías dependientes, intermediarias derivadas de los intereses de la metrópoli europea. Se enriquecen vendiendo a sus socios mayores materias primas baratas que arrasan del sudor y del sufrimiento de sus pueblos y revendiendo, en los mercados internos, manufacturas importadas, sobre todo de Inglaterra, con lo que exterminan las pocas y burdas manufacturas nativas. Su negocio es el coloniaje, no la independencia económica y la nacionalidad auténticamente soberana. Jean Paul Sartre, mucho más tarde, las calificó de burguesías de hojalata “.
Refiere Vivián Trías que el Libertador había comprendido cabalmente que “solo las masas son insobornablemente patriotas, que la cuestión social y la cuestión nacional, en estas tierras, se confunden en un solo postulado. Un Estado encarnado en el caudillismo carismático, apoyado por peones, trabajadores, arrieros, menestrales, productores de todos los colores y expresado en su ejército, a la vez instrumento político y comprometido hasta los tuétanos con la causa revolucionaria, es la única solución. Sobre ella ha de trabajar infatigablemente”.
El enfoque de este historiador uruguayo es interesante, pues salvando las distancias, caracteriza a las burguesías de nuestros países como en realidad se comportan, que llevó a Sartre a calificarlas de burguesías de hojalata. Ciertamente, un ejemplo de lo expresado por este escritor es la famosa agricultura de puerto que tuvo Venezuela en el pasado y que aún, hay que seguir haciendo mientras fortalecen su agricultura con proyectos de impacto social como la utilización de las tierras que tienen tradición agrícola por parte del campesinado.
Ciertamente, Venezuela desarrolló en el pasado una cultura de la importación que ha vulnerado su soberanía por décadas y ahora hace esfuerzos por salir de ella.
No es difícil entender por qué fue atacado duramente Simón Bolívar y porqué se procede de la misma forma contra la revolución bolivariana, es la misma burguesía de hojalata que ha transmitido en herencia su mentalidad colonialista y a la que no le importa en lo más mínimo las consecuencias de sus actos, porque como define el mismo Vivián Trías, “Su negocio es el coloniaje, no la independencia económica y la nacionalidad auténticamente soberana”.
lunes, 27 de julio de 2009
La oligarquía, los crímenes y fraudes

Adelantamos unas y otras páginas de Bolívar, Quijote de América, la compilación de ensayos hecha por el historiador y poeta Juvenal Herrera Torres y en ocasiones volvemos atrás y en esa publicación de la Editorial El perro y la rana, del Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela, nos encontramos con párrafos en algunos de los ensayos, que revelan cuanto odio tuvieron y tienen las oligarquías en este mundo contra quienes tienen ideas distintas a las de ellos.
Seguimos leyendo “La bacanal de las fieras”, ese importante ensayo de Herrera Torres y seguimos asombrándonos con las conductas que exhibían los enemigos del Libertador Simón Bolívar, aún después de su muerte.
El escritor colombiano refiere que “El júbilo de la oligarquía venezolana fue, pues, indescriptible. Ya no había que simular composturas, como cuando no se opuso a que se decretara el 9 de mayo de 1830 una ordenanza que calificaba a Bolívar como el primero y mejor ciudadano de Colombia”.
Escribió Herrera Torres que los oligarcas venezolanos no sólo atacaron la ordenanza, sino que pasaron a la ofensiva y se dieron a la tarea de elaborar un proyecto de ley en el que decretan, en su primer artículo que “Los títulos de honor y gloria que los cuerpos representativos de Venezuela consagraron a Simón Bolívar serían todos recogidos por el Poder Ejecutivo”.
Pero eso no fue todo, sino que en su artículo segundo, se establecía que “El mismo, con acuerdo de su Consejo de Gobierno, señalará por un decreto particular, un día en que en medio de la plaza de armas se quemen todos los monumentos de gloria concedidos a un hijo espurio que pretendió clavar el puñal parricida en el corazón de una madre amorosa”. Y en el tercer artículo se dice la barbaridad siguiente: Se tendrá por aciago en la República el 17 de diciembre de 1830 en que murió naturalmente Bolívar, cuando debió morir de una manera ejemplar”.
La conducta oligarca en el siglo XXI se explica por si sola
El ensayo del fallecido historiador y poeta es una suerte de cofre, que muestra la ausencia de espíritus honestos en algunos hombres que formaron parte en un momento de la historia latinoamericana.
“La historia es un proceso vivo –escribió-, dinámico, dialéctico, constante: nunca se detiene. En la historia el pasado no existe como fenómeno estático. El presente viene siendo desde el pasado y el futuro empieza ahora mismo. En Colombia, y en general en América, no se enseña historia porque ella descubre a los autores de la opresiva situación que hoy vivimos. Durante el origen de su poder y los métodos y aparatos de fuerza usados para conservarlo y reproducirlo. El crimen, los fraudes, las intrigas, las masacres de los adversarios: así se fue haciendo el poder de estas oligarquías que irónicamente se llaman así mismas demócratas. ¡Esta es la historia que nos enseña! ¡Esta es la historia que se oculta! Al fin y al cabo, como dice Eduardo Galeano: La historia oficial desprecia lo que ignora, ignora lo que teme. Es una historia n que refleja el miedo de los que mandan. Ellos han contado esa realidad desde el punto de vista de los vencedores: blancos, ricos, machos, militares”.
Juvenal Herrera Torres escribe que con el rótulo del liberalismo democrático y valiéndose del crimen y del fraude los oligarcas granadino constituyen un Congreso sumiso en su soberanía a los dictados democráticos del Presidente y luego añade que “La bacanal de las fieras llega a su apogeo cuando el santanderismo, sirviéndose opulentamente del congresillo de cabecera, le sirve su presidente en bandeja de sangre la pena de muerte contra los adversarios políticos. Los mismos que habían calumniado al Libertador llamándolo tirano, sanguinario y déspota, decretan ahora la pena de muerte…”
Como el presente viene siendo desde el pasado, tal cual escribió el poeta Herrera Torres, claramente es explicable la conducta que exhibió la oligarquía venezolana en el intento de golpe de Estado del 2002 y muy entendible la conducta de esa misma oligarquía en los acontecimientos de la República de Honduras y es que la historia es un proceso vivo, aunque cambiante como en la actualidad.
viernes, 24 de julio de 2009
El imperialismo y la oligarquía siguen temiendo

En su ensayo La bacanal de las fieras, Herrera Torres refirió que “El imperialismo y la oligarquía temen sobre todo que nuestro pueblo se encuentre con Bolívar y tome conciencia de su ser y de su papel como ser humano y como pueblo. Para oprimirnos nos ha impuesto su ideología y sus pretendidos valores”.
No tiene pérdida alguna el laborioso trabajo del profesor Herrera Torres sobre lo que ocurrió en Colombia, según sus investigaciones, luego de la muerte del Libertador de América. En su opinión, la muerte de Bolívar “fue la coyuntura para que el santanderismo abriera su caja de Pandora. El gobierno de Bogotá hizo llegar una nota de cobro al gobernador de Santa Marta, por haber sufragado con dineros del Estado el austero funeral de Bolívar”. Y posteriormente escribe:
“Santander no hacía más que copiar el repugnante lenguaje utilizado contra Bolívar por los diplomáticos y espías de los Estados Unidos”. El también poeta pone como ejemplo a William Tudor, quien, es seguramente copiado por algunos voceros actuales de la oligarquía del dinero y la industria militar de ese país, mienten sobre la revolución bolivariana y su líder. Vertía Tudor su veneno ayer, como sus paisanos lo hacen hoy, de la siguiente manera:
“La profunda hipocresía del general Bolívar ha engañado hasta ahora al mundo…muchos de sus antiguos amigos (¡como Santander!) han descubierto sus intenciones hace más de un año y ya lo han abandonado. Con la violenta disolución del Congreso (Lima, 1826), la máscara debe caer del todo y el mundo vera con indignación o con aquel a quien el destino por una afortunada combinación de circunstancias había preparado los medios para dejar una de las más nobles reputaciones que la historia pudiera registrar, sea recordado como uno de los más rastreros usurpadores militares, cargado con el peso de la maldición de sus contemporáneos por las calamidades que su conducta ha de traer aparejada”.
Como se puede apreciar, es prácticamente el mismo lenguaje que utiliza el imperio para descalificar a toda nación y personaje que no se adapte a lo que ellos desean. Por eso ocurre lo de Honduras hoy día y en el pasado las agresiones que han recibido nuestras naciones y por eso, la nefasta combinación que observamos al sur de Venezuela.
El poeta e historiador Bolivariano, Juvenal Herrera Torres, nos refresca la historia de aquellos tiempos al señalarnos que “¡Qué extraordinaria semejanza hay entre los escritos infames de Santander contra Bolívar y los de los funcionarios de Washington! Ya hemos visto como unos y otros tenían una unidad de propósitos que llevaron a la muerte de Bolívar y Colombia. En cambio, Santander era objeto de halagos y zalemas por parte del gobierno de los Estados Unidos, lo que trae a la memoria aquella sabia frase de Sainte Beuve: ¡Dime quien te admira y te diré quién eres!”.
Pero dice mucho más Herrera Torres y así comenta que “Los nuevos dueños del poder en la Nueva Granada, combinaban muy astutamente sus actividades: mientras iban fusilando a sus adversarios políticos, calumniaban a Bolívar en ultratumba y posaban como liberales y demócratas”.
Bueno, esto muestra, salvando las distancias del tiempo, la existencia de malsanas conductas y sociedades tras objetivos muy bien definidos: dominio y control de nuestra Latinoamérica con la complicidad vecinal.
(1)
Ministerio del Poder Popular para la Cultura
Caracas-Venezuela
martes, 21 de julio de 2009
El polo opuesto de Latinoamérica

Ese comentario en uno de sus ensayos, nunca ha perdido vigencia, por el contrario, adquiere una gigantesca relevancia la cual es cónsona con los acontecimientos actuales que vuelven a molestar a los latinoamericanos. Si, porque es recordar la agresividad alertada, mucho antes, por el Libertador Simón Bolívar en torno a los gobiernos estadounidenses, que no han sido otra cosa que grandes gestores de inimaginables y aterradores negocios, no solo para los latinoamericanos, sino para la misma humanidad. De hecho, en su ensayo, Blanco Fombona destaca que “y aun su mero acercamiento( a Estados Unidos), ya que este país, por sus costumbres, su modo de concebir la vida, su incapacidad para las Bellas Artes y su carencia de ideales, es el polo opuesto de la América del Sur”.
Se sienten de nuevo los ladridos
En este amanecer del siglo XXI, las mujeres y hombres de esta tierra vuelven a sentir los ladridos y las mordidas de las fieras, imperialmente familiares a las que ensangrentaron las tierras de los mexicas, en el tiempo de las andanzas de Hernán Cortés como describe Miguel León Portilla, en su trabajo La Visión de los vencidos.
Este tiempo, que quiere dejar de ser desigual para los latinoamericanos, Honduras y las demás naciones que van conquistando sueños para sus pueblos, sienten malestar en sus corazones, aunque los malos días les sirven para recordar que no deben bajar sus guardias ante la ferocidad de quienes se creen dueños de la vida de los demás.
Blanco Fombona clasificó en tres períodos las relaciones de los pueblos latinoamericanos con las naciones europeas y los estadounidenses, En ese sentido, así lo escribió:
1°) Amenaza de la Europa monarquista, unida en Alianza llamada Santa. Entonces renacieron con vigor las ideas bolivianas de confederación y solidaridad continentales que se proclamaron en el Congreso de Panamá (1826). Por entonces nació también la doctrina de Monroe, bien acogida a la sazón en la América del Sur, como consagración de las ideas en que abundaban todas las naciones del nuevo mundo.
2° A partir de 1845-1850, desconfianza naciente contra los Estados Unidos por su mutilación de Méjico y su filibusterismo en Centroamérica, y desconfianza permanente contra Europa, que no cesa de amenazarnos. Esto dura hasta el cuarto del Siglo XIX.
3°) Odio y temor a los Estados Unidos. Acercamiento a Europa, peligro que cada día es menor para nosotros, tanto porque las Repúblicas se fortalecen cada día más, como por el anarquismo industrial y político del Viejo Mundo. Así se inicia el siglo XX.
Luego el escritor dice que hay que insistir, que durante el siglo pasado nuestros pueblos tuvieron sus querellas, pero siempre tuvieron la comprensión de su destino “y que, para realizarlo deben, hasta donde sea posible y fructuoso, solidarizarse”.
Pero hay más de lo que escribió Blanco Fombona y así, sostuvo que de esa “idea de solidaridad, si no de unión política, permanece latente”. Refiere el escritor en su ensayo, que “A cada peligro o agresión, los pueblos americanos, sintiéndose mancomunados por la amenaza o el dolor, se tienden unos a otros las manos”.
Recuerda que años posteriores a la invasión y la mutilación de la nación mexicana por parte de los yanquis y de las “incursiones filibusteras en la América Central, celebran un pacto en Santiago de Chile: Perú, Chile y Ecuador, a que más tarde se suscriben otros Estados; y ese mismo año (1856) otro grupo de nueve naciones, entre las cuales el propio Méjico, celebra otro pacto por el estilo”. Habla del panamericanismo durante el último cuarto del siglo XIX (influenciado por el elemento angloamericano) y el panhispanismo, como instancia para contrarrestar y evadir tal influencia contra los argumentos de mancomunidad continental y de forma de gobierno. Ya en el siglo XX habla del acercamiento a Europa para contrarrestar (con toda suerte de vinculaciones) del imperialismo estadounidense “y aun su mero acercamiento, ya que este país, por sus costumbres, su modo de concebir la vida, su incapacidad para las Bellas Artes y su carencia de ideales, es el polo opuesto de la América del Sur”.
domingo, 19 de julio de 2009
La Patria única de Bolívar y Estados Unidos

Escribe Valdés Vivó en el aparte La doctrina Bolívar (que no recibió ese nombre) contra la doctrina Monroe, que la primera “se resume en lo que su creador afirmó ante los legisladores en Angostura al imaginar el destino de una patria única en el corazón del universo, prodigando ciencia y amor”.
Para este intelectual, el gobierno estadounidense –ya para aquel entonces- “no aceptaba que nuestros pueblos pudieran ir por esa senda, yendo él por la opuesta. Ello explica que tres años antes del congreso emancipador convocado por Bolívar, el presidente James Monroe trazara una línea de sentido hegemonista, que sus sucesores elevaron a la categoría de doctrina”.
Añade que el concepto de Monroe, inicialmente, revistió “la forma de una declaración pragmática que fijaba la política exterior de los Estados Unidos con respecto a los derechos y las actividades de las potencias europeas en el continente americano. Fue expuesta por él mismo en su comparecencia anual ante el Congreso de los Estados Unidos, el 2 de diciembre de 1823”. Y luego el escritor añade:
“Es interesante notar que no fue respaldada por ninguna legislación congresional de ese país, ni ratificada en el derecho internacional, por lo que solo a partir de 1845 resultó elevada a la categoría de principios doctrinarios”.
Valdés Vivó continúa su investigación y comenta que Monroe había afirmado que las potencias europeas no podían colonizar por más tiempo a la América y que, en consecuencia, deberían dejar a un lado el intervenir en los problemas o asuntos de las repúblicas latinoamericanas recientemente emancipadas y, en ese mismo orden( calificada de la manera siguiente y no en las palabras del autor de Las dos vidas de Bolívar), pudiera decirse que mostró su apetito imperial al prevenir “a los estados europeos contra cualquier intento de imponer monarquías en las naciones americanas independientes, pero, debilitando el postulado anterior, añadió que el gobierno de los Estados Unidos no emprendería ninguna acción en las colonias europeas existentes ni en la propia Europa”.
Refiere este investigador de la historia que cuando Monroe marcaba así la diferencia entre los europeos y americanos, “subrayaba la existencia de los intereses estadounidenses. Rechazaba el régimen monárquico europeo como sistema político, consideraba que ninguna nación americana lo adoptaría y que su presencia en el continente americano pondría en peligro la paz y seguridad de su joven nación”. Y así, escribe el autor que, “Exponía en tono insolente que únicamente los Estados Unidos estaban destinados a completar la colonización de los territorios vírgenes de América”.
Este narrador y también político cubano, sostiene en el Tomo II de Las dos vidas de Bolívar, que “La famosa doctrina del imperio naciente se sintetiza en la formulación de: América para los americanos, pero en realidad, tal como secretamente quería Monroe, los yanquis la interpretan América para los americanos…del Norte”. Y sigue Valdés Vivó:
“Una cuidadosa lectura de su texto original, explicado por el secretario de Estado John Quincy Adams (que luego llegó a presidente), revela que el contenido del documento emitido por la Casa Blanca se reducía, en lo inmediato, a tres puntos:
“No interferencia en las colonias de Europa en el Nuevo Mundo. Al mismo tiempo el rechazo a futuras colonizaciones europeas. Esto significaba complicidad de hecho con Europa en la retención de las colonias que le quedaran, aunque sin poder buscar nuevos territorios, por lo demás inexistentes después de alcanzar la independencia.
No intervención en las guerras que tenían lugar en Europa entre las fuerzas reaccionarias y las que entonces representaban el progreso social.
El único país destinado a nuevas colonizaciones en nuestro continente era el de los Estados Unidos”.
(*)
Las dos vidas de Bolívar
VALDÉS VIVÓ Raúl
Fundación Imprenta de la Cultura
Ministerio del Poder Popular para la Cultura
Caracas-Venezuela
domingo, 5 de julio de 2009
Las democracias latinas de América

El peruano Francisco García Calderón, quien de paso se fue a Francia como su hermano y escribían ambos en español o francés, en su texto Las democracias latinas de América, La creación de un continente, publicado por la Biblioteca Ayacucho, escribía lo siguiente:
“Lenta fue la gestación de la república en el Perú. El Virreynato se defendía contra las tropas colombianas, peruanas y argentinas; contra las huestes de Bolívar y de San Martín. Allí moraban los penates (Dioses domésticos a quienes daba culto la gentilidad) españoles: el erario, la aristocracia alerta y los ejércitos aguerridos; sólo en 1824 América ya independiente, fue cuando la victoria de Ayacucho libertó el Perú de la dominación española”. Y más adelante, García Calderón refiere que el Libertador quiso darle la misma constitución que a Bolivia “…o sea imponer la presidencia vitalicia para contrarrestar la anarquía de estas repúblicas pero la Municipalidad de Lima rechazó este proyecto. Sin embargo, los peruanos exaltaron al Libertador, los poetas lo llamaban “héroes semidios”, se cantaban sus alabanzas en las iglesias y el Congreso lo colmó de riquezas y de honores. Mientras tanto sus generales luchaban por el mando. El héroe colombiano regresó a su tierra y desde entonces, presidentes y revoluciones se sucedieron en el Perú. La historia de los primeros veinte años de la República, como en Argentina y en México, no registra sino el choque de fuerzas sociales organizadas y disciplinadas por el régimen colonial”.
Este Doctor en Filosofía decía que tanto los generales como los doctores, “la autocracia y la anarquía, la oligarquía del Virreynato y la democracia en su auge combatían entre si. Abigarrados bandos tomaban por asalto el poder en los congresos o en los cuarteles. Los presidentes aristócratas: Riva Agüero, Orbegozo, Vivanco y los presidentes militares: La Mar, La Fuente, y Gamarra se sucedieron con una rapidez vertiginosa. En el Sur, Arequipa, cuna de hombres de mucho temple engendró terribles revoluciones. Las guerras exteriores, contra Colombia en 1827 y contra Bolivia en 1828 y 1835 para repeler el protectorado de Santa Cruz eran pleitos de generales ambiciosos que se disputaban la sucesión de Bolívar. Las nuevas naciones cuyas fronteras eran inciertas, no tenían todavía conciencia nacional.
Sin embargo, nada de lo que hicieron esos hombres –bien o mal- que se sintieron herederos de Simón Bolívar, podrá opacar el brillo de un hombre que, como escribió la poeta uruguaya, Juana de Ibarbourou, también conocida como Juana de América, en su ensayo “, Alabanza de Bolívar (*) “Si a algún ser humano le cabe el título de super hombre, es a él, sin discusión; porque Bolívar es la figura más empinada y más altiva que posee la historia de América. Fue el héroe, de la misma manera que el diamante es el diamante; por donde quiera que se le mirase, física o espiritualmente, en conjunto y en detalle. En él no había nada vulgar, ni de inferior. Parece que Dios mismo se hubiera complacido, Al crearlo, en hacer de él la imagen más atrayente del heroísmo”.
Sobre el Libertador Simón Bolívar, el historiador Jorge Mier Hoffman ha escrito: En los años siguientes a su desaparición física, la oligarquía y el clero, se empeñaron de borrar su imagen y desvirtuar su obra… Era la convicción, que mientras existiera la imagen del líder, la llama de la revolución mantenía el fuego de la guerra… Pero… a pesar de las infamias y la tergiversación de su legado, no había forma de borrar seis naciones que existen gracias al Libertador… Bolívar se había impregnado en los corazones de todo un continente, a través de una obra tan monumental, que muy difícilmente pueda ser superada en el tiempo; tal cual lo escribió Guillermo Sherwell, quien estuvo dispuesto a descarnar la realidad de la Epopeya Bolivariana que tantos elogios registra la historia; pero luego de leer las cartas del Libertador, sus pensamientos, las impresiones dejadas por quienes lo conocieron, y los escritos plasmados por otros escritores, en 1921 resumió toda su experiencia de varios años en pocas palabras:
“El que estudia a Bolívar siente al terminar su tarea, la misma reverencia que se experimenta al dejar un lugar sagrado, donde el espíritu ha estado bajo la influencia de lo sobrenatural y lo sublime”
(*) BOLÍVAR Quijote de América
HERRERA TORRES, Juvenal
Colección Alfredo Maneiro
Editorial El perro y la rana
Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela.